Alcohol su uso en la Biblia – El cristiano y el consumo de bebida alcohólica.

Alcohol su uso en la Biblia – El cristiano y el consumo de bebida alcohólica.

El creyente en Jesús, debe utilizar como  estándar de referencia  en cuanto al uso de bebidas alcohólicas,  la ley moral de Dios.

De tal forma que, si en el consumo de bebida alcohólica se transgrede la ley moral de Dios, se incurre en pecado.

Pero si en el consumo de bebida alcohólica no se transgrede la ley moral de Dios no hay pecado.

Veremos con base en la Biblia, que el consumo moderado de bebida alcohólica como el vino,  no es una transgresión a la ley moral de Dios, excepto en un caso muy específico.

Anticipo de una vez que una persona que practica la embriaguez, la borrachera, y llega a morir en la práctica de este pecado, llega a morir en estado de embriaguez, llega a morir sobrio pero sin arrepentirse ni confesar su pecado de embriaguez, caerá al infierno aún y cuando crea en Jesús, aún y cuando haya nacido de nuevo, y tenga el bautismo del Espíritu Santo, aún y cuando hable en lenguas, porque la sangre de Jesús no puede limpiar el pecado del  creyente en Jesús que es un borracho que no admite su pecado de embriaguez, que no se arrepiente de su pecado de embriaguez y que no confiesa a Dios su pecado de embriaguez.

En el antiguo testamento, podemos ver que dentro de los cientos de mandamientos y reglas incluso de tipo alimentarias que Dios estableció y mandó para su pueblo Israel, Dios no prohibió el consumo de vino ó bebida alcohólica, aún y cuando estas reglas eran muy precisas para el consumo de alimentos.

Sin embargo, hay un caso muy específico, en el cual Dios prohibió que los sacerdotes que fueran a estar en funciones sacerdotales,  consumieran ese día, cualquier cantidad de vino.

“Y Jehová habló a Aarón, diciendo:  Tú y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis, estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio, y para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.”

Levítico 10 : 8 – 11

Esto era con el propósito de que pudieran discernir entre lo bueno y malo, ente lo sano y lo profano.

Si el sacerdote desobedecía el mandamiento de Dios, y ese día consumía aún una pequeña cantidad de vino, podemos entender del pasaje, que Dios lo mataría por su desobediencia y para prevenir que ejerciera funciones posiblemente intoxicado y sin discernir.

Esto es porque existe el riesgo de que una persona que empieza a consumir bebida alcohólica traspase la línea invisible tras la cual pierde su sano y sobrio juicio.

Esta mandamiento de que los sacerdotes no beban absolutamente nada de alcohol el día de sus funciones sacerdotales es tan importante, que Dios lo estableció específicamente también para los sacerdotes que ejercerán funciones durante el reino milenial del Señor Jesús. Véase Ezequiel  44 : 21

En Números 6 : 1 – 3, vemos el mandato de abstenerse completamente de bebida alcohólica para los que hagan votos nazarenos.

En el caso de Sansón a quien el Señor aparta como nazareo, manda incluso a su madre abstenerse completamente de consumo de alcohol.  Jueces 13.

Es decir que el mandato de abstenerse completamente de alcohol, era para casos excepcionales, y no para todo el pueblo de Israel.

Pero, la embriaguez es un pecado, porque implica un estado alterado de mente, en el cual se pierde el sano y sobrio juicio, y ese estado alterado mental, casi siempre lo lleva a cometer más pecados, lujuria, agresiones, etc, entonces la embriaguez es una transgresión a la ley moral de Dios, y por tanto es un pecado.

Y los borrachos que no se arrepienten del pecado de embriaguez, pecado de borrachera y cambien, aún y cuando crean en Jesús y hayan nacido de nuevo, aún cuando tengan el bautismo del Espíritu Santo y aún cuando hablen en lenguas, irán al infierno.

“ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”   1ª Corintios 6 : 10.

“Andemos como de día, honestamente, no en glotonerías, y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia”  Romanos 13 : 13

Al hacer un estudio cuidadoso en la Biblia, puedes comprobar que los pasajes que hablan de beber vino, se refieren al concepto y la palabra para referirse a vino, es decir a bebida alcohólica, así como cuando Jesús convirtió el agua en vino (bebida alcohólica) y por eso el comentario de que no dejó el mejor vino para después.

El punto es que una persona, hoy en día un creyente genuino en Jesús, que bebe vino en moderación con sus alimentos y que no se le sube el vino a la cabeza, y no le altera su mente, no comete transgresión a la ley moral de Dios, no peca.

El riesgo es que una persona que consume bebida alcohólica, aún en poca cantidad, se siga de frente y traspase esa barrera intangible, y llegue a un estado alterado de mente, en el cual se pierde el sano y sobrio juicio, y ese estado alterado mental, casi siempre lo lleva a cometer más pecados, lujuria, agresiones, etc.

Si no quieres correr ningún riesgo de pecar, en relación al consumo de bebidas alcohólicas, lo mejor es abstenerse completamente de consumir alcohol.

No le afectará a tu cuerpo físico, un médico alguna vez te podrá decir que tienes deficiencia de calcio, pero nunca te dirá que tienes deficiencia de alcohol.

El cuerpo físico no fue diseñado por Dios, para que solo pueda funcionar al 100% con consumo de alcohol, que lo puede tolerar en alguna cantidad pequeña es otra cosa, pero el alcohol no es indispensable para el funcionamiento del cuerpo físico.

Y en cambio, la embriaguez es una transgresión a la ley moral de Dios, porque altera el estado mental, se pierde el sano juicio  y esto lo lleva a uno a cometer más pecados.

Para el creyente en Jesús, para el cristiano genuino, la embriaguez también es transgresión a la ley moral de Dios y por lo tanto un pecado.

El creyente en Jesús, el cristiano genuino, no tiene excusa ni justificación para embriagarse.

Si este creyente no desea embriagarse ni emborracharse, pero cada vez que pretende tomarse solo una copa, no puede detenerse, no puede parar de beber, entonces no debe tomar ni una sola gota de alcohol, para no terminar borracho.

Porque al embriagarse está pecando, y si llega a morir embriagado, llega a morir borracho, no tiene tiempo de arrepentirse de su pecado de borrachera,  y cae al infierno.

Porque insisto, la sangre de Jesús no puede limpiar de pecado al creyente en Jesús, que no admite su pecado, que lo quiere esconder, al creyente en Jesús, que no se arrepiente de su pecado y no lo confiesa a Dios.

El creyente en Jesús, no puede poner como excusa que su cuerpo y mente tengan una reacción al primer contacto con el alcohol y no puedan parar de beber, aún y cuando esto sea cierto, el remedio es no tomar una sola gota en tal caso.

Y si se puede hacer, como menciono en otro artículo.

Conclusión.

La forma segura de no incurrir en pecado en relación al consumo de bebida alcohólica es abstenerse completamente de alcohol, si no bebes nada, no te puedes embriagar, y si no te embriagas, no caerás en un estado de mente alterada que casi siempre lo lleva a uno a más pecados, como lujuria, agresiones, etc.

El que practica la embriaguez y borrachera, está practicando pecado y en cualquier borrachera puede morir embriagado,  muere en pecado y cae al infierno, aún y cuando sea creyente en Jesús y nacido de nuevo, por morir en práctica de pecado,  por morir en pecado no admitido, no arrepentido, no confesado ante Dios.

La sangre de Jesús, no puede limpiar el pecado que no admites, del cual no te arrepientes, el cual no confiesa s a Dios.