Por qué la salvación no se puede ganar por obras – ¿El obedecer a Dios, después de nacer de nuevo, son obras para salvación?

Por qué la salvación no se puede ganar por obras

¿El obedecer a Dios, después de nacer de nuevo, son obras para salvación?

 

El problema con entender si la salvación puede ser por obras, ó si el obedecer a Dios, después de nacer de nuevo, entonces son obras que me dan salvación, normalmente proviene de falta de un claro entendimiento del carácter y naturaleza de Dios.

La mayoría de los cristianos que tienen dudas sobre el tema, no han recibido una enseñanza ó no se han ocupado en escudriñad la Biblia, para conocer el carácter de Dios.

Pero eso tiene solución, cuando haces un estudio diligente de la Biblia, para conocer a Dios y su carácter.

El problema es cuando el cristiano no quiere hacer ese estudio, esto puede ser por varias razones una de ellas es por temor a que lo que llegue a descubrir no le convenga ó no vaya de acuerdo con su propia creencia, aunque ese cristiano, siempre tiene la opción, mientras viva, de cambiarse de religión ó denominación a una que se ajuste a su estilo de vida y su creencia y entonces la doctrina en la congregación a la que asista se ajuste a su propia moral y esa congregación le apoye el vivir su estilo de vida.

¿Será esa la solución?

No ahondaré mucho en el tema del carácter de Dios, pues ese estudio es serio y merece ser tratado aparte.

Pero veamos lo básico.

Dios es santo, santo, santo.

Dios es único, y como El no hay otro, es único en muchas de sus cualidades y atributos.

Dios está libre de malicia y de maldad, Dios no obra con malicia ni maldad.

Como Dios es perfectamente santo y bueno, odia la maldad, como la maldad no es un ente, Dios odia al que obra maldad.

Mientras más ames algo, más te molestarán los que están en contra de lo que amas.

Si amas los animales y los bosques, el mar, etc, te molestará y te enojará ver a los que dañan los animales y el ecosistema, mientras más ames esa naturaleza, tu enojo contra los que lo dañan será mayor. Pero como ser humano no eres perfecto, y en tu enojo podrías llegar a actuar con injustica ó con maldad contra los ofensores.

Dios ama lo bueno, ama el bien, y mucho, por tanto odia a todo el que hace maldad y mucho, y cuando Dios actúa en contra de los ofensores (pecadores) no obra con malicia ni injusticia, como lo podría hacer un ser humano, Dios obra con rectitud y justicia.

Cuando el mundo entero estaba lleno de seres humanos (además de otro tipo de seres gigantes) que continuamente pecaban, Dios acabó con el mundo entero (salvo Noé y su familia) y Dios no obró maldad.

¿Ya sabes cómo es que Dios pudo haber matado a todos los seres que había sobre el planeta, al momento del diluvio, sin haber obrado maldad?

Si no lo sabes aún, ¿te gustaría saberlo?

Considera que el mundo entero, en esa época incluía bebés, niños, animales, etc. Fue el fin del mundo con todo y los activistas de “salvemos al planeta” de aquélla época de Noé.

Cuando Dios destruyó Sodoma y Gomorra (y otras ciudades) matando a sus habitantes (salvo Lot y parte de su familia), Dios obró en santidad y justicia, no obró con maldad ni injusticia.

¿Sabes cómo es eso, considerando que esas ciudades en ese momento, también incluían una población de niños y bebés y animales?

¿Sabes cómo es posible que Dios sea santo y justo aún y cuando haya acabado con el mundo entero, con ciudades y continentes enteros matando a su población incluyendo niños y animales?

¿Te interesar leer un estudio en el cual propongo que la Biblia incluye indicios de que Dios ha destruido planetas enteros anteriormente?

¿Sabes cómo puede ser Dios santo y justo, mientras algunas ciudades las destruyó completas y matando a todos sus habitantes, mientras que otras ciudades que decidió destruir completas con todo y su población entera, las dejó sin destruír?

¿Consideras que conoces realmente a Dios y su carácter?

ó ¿te parece que te falta por conocerlo aún más? cierto que tal vez nunca lleguemos a tener la capacidad para comprender a Dios por completo, todo lo que es El, pero si podemos llegar a conocerlo un poco más cada día.

Si crees que conocías a Dios, pero ves que aún te falta conocerlo más, te exhorto a conocerlo aún más.

Dios es Santo pero crea el mal.

No muchos cristianos conocen ó han entendido el siguiente pasaje en el que Dios mismo declara:

“….Yo Jehová y ninguno más que yo. Que formo la luz y crió las tinieblas, que hago la paz y crío el mal. Yo Jehová que hago todo esto”   Isaías 45 : 6 – 7   Reina Valera 1909.

Es el versículo donde Dios dice que El crea el mal, la palabra original hebrea es la que significa mal, y es usada con el concepto del mal y traducida como mal en la gran mayoría de los demás pasajes donde aparece.

Sin embargo para la versión Reina Valera 1960 y la mayoría de las traducciones se tradujo como que creo la adversidad, pues eso de que Dios crea el mal, sonaba como un punto que iba en contra de la teología y doctrina de muchos, y pareciera que los traductores tenían que entrar al rescate y defender a Dios de lo que El dijo, cambiando Sus palabras, no vaya a ser que esto del negocio del cristianismo pierda clientes.

Si esto te suena a que aún no conoces bien a Dios, es entendible entonces que tengas algunas dudas en cuanto a los conceptos de los cuales partimos, sobre si es posible ganarse la salvación por obras, ó si el obedecer a Dios, son obras de salvación.

Dios es Juez.

Dios es el Juez Máximo en el Universo que El creó.

Dios ha puesto su ley moral en Su universo, Su creación y universo es moral, de hecho Dios es ley moral. Vivimos en el Universo de Dios y nuestros actos morales tienen consecuencias de acuerdo con el estándar moral y ley moral de Dios. Estamos sujetos a ser juzgados por El, conforme a Su ley moral y no seremos juzgados por El conforme a nuestras opiniones y no conforme a lo que nos imaginemos que es Su ley moral.

Como Juez Dios tiene que ejercer juicio sobre los seres humanos, los seres humanos que transgreden la ley moral de Dios, (pecadores) deben recibir el juicio de Dios, y Dios les tiene que aplicar Su ley y el castigo que corresponde en la ley de Dios, a sus pecados.

Si Dios no ejerce, juicio y castigo, sería mal juez, por lo tanto tiene que ejercer juicio y castigo.

El justo castigo de Dios para el ser humano pecador es ser torturado sin fin en el lago de fuego.

Si Dios deja sin castigo al ofensor, al infractor, es decir al pecador, sería mal juez.

La ley de Dios establece en principio que la paga del pecado es muerte.

“Porque la paga del pecado es muerte” Romanos 6 . 23

El pecador debe morir como ofensor y pecador.

Ilustración de un juez

Un juez tiene un caso, le presentan a un asesino, éste asesino, mató a toda tu familia, violó a tu madre, hermana, hija y las mató, además de matar a los demás miembros de tu familia.

El juez le dice que la ley de ese lugar indica que debe serle aplicada la pena de muerte.

El violador y asesino, le dice al juez que hará buenas obras, que dará dinero a los pobres, que ayudará a ancianas a cruzar la calle, que de ahora en adelante ya no violará a ninguna mujer ni matará a nadie, pero que no le aplique la pena de muerte.

Sus obras no lo podrían salvar, pues la ley establece que la pena a aplicarse por violar y matar es la pena de muerte, la ley contempla que el criminal y asesino debe recibir un castigo en proporción a su delito, la ley ideal busca que el criminal tenga un castigo en proporción a su crimen.

Si vieras que el juez le dice al que violó y mató a tu familia, que está bien se puede ir libre, pero que dé a los pobres y que de ahora en adelante no mate a nadie, ¿Qué pensarías? ¿sirvió de algo la ley? ¿se aplicó? Ese juez ¿merece un premio? ¿sería justo que con dar un tanto de dinero a los pobres y ya no matar a nadie, quedara sin castigo por los asesinatos de tus familiares?

¿Estarías a favor de que el criminal saliera libre sin castigo a cambio de hacer unas obras de caridad?

Mientras más acerque la ilustración a algo que te afectara a ti y tu familia, más podrás sentir odio contra el hipotético violador y asesino de tu familia, si el ejemplo fuera de que mató a alguien que no conoces no sentirías el mismo dolor y odio. Para Dios el dolor y odio contra el pecador es el mismo, porque el pecador transgrede la ley moral de Dios, no importa si en tu opinión el cometer lujuria es un pecado chico, si para ti el no perdonar las ofensas del prójimo no es igual a matarlo, para Dios cualquier pecado que cometas es muy grave, y necesitas entender la gravedad de tu pecado y lo grave de las consecuencias que tiene el que hayas pecado contra Dios.

 

Volviendo al ejemplo anterior, haga lo que haga el criminal y deje de hacer lo que sea, sus actos no van a devolverle la vida a tus familiares, (incluso si no los hubiera matado, nada de lo que haga, les borraría a tus familiares el dolor y sufrimiento) su crimen ya quedó hecho y nada de lo que haga, puede borrar ni neutralizar su violación y asesinato.

La ley es severa e ideal en este ejemplo y no permite que sus obras de ayudar a pobres y ancianas ahora lo dejen en libertad. Su castigo es justo y en proporción a su delito.

En el caso de Dios como juez con el pecador, una vez que el ser humano transgrede la ley moral de Dios, su pecado está cometido, la ley moral de Dios ha sido transgredida, y el pecador no tiene ningún poder ni autoridad por encima de Dios ni Su ley moral, nada de lo que el pecador haga ó deje de hacer puede borrar ni neutralizar su vil pecado contra Dios.

Dios es Santo y cualquier pecado para El es un grave y mortal pecado.

El pecador puede pensar que su pecado no es tan grave, pero lo piensa porque no tiene el mismo estándar de santidad que Dios, el pecador puede pensar no robé tanto, ó no forniqué muy seguido, el problema de todo ser humano, es que será juzgado no conforme a sus bajísimos y equivocados estándares de moralidad, sino conforme a los estándares de Santidad de Dios y Su ley moral.

La ley moral de Dios es justa y el castigo que indica para el pecador es justo, la ley moral de Dios no contempla que nada de lo que haga el pecador lo pueda salvar del justo castigo que merece.

Salvación

Si la ley de Dios establece que el pecador debe morir, entonces:

Sólo el Dios de ley puede proporcionar salvación al castigo que Su ley impone, pero no puede actuar fuera de Su propia ley, tiene que aplicar Su ley.

Dios en su misericordia por el pecador, dispone la muerte en sustitución del pecador.

Que otro muera en lugar del pecador

Pero ese otro debe ser:

Inocente, santo completamente y sin pecado.

Debe haber demostrado vivir una vida humana en completa santidad, porque si ese otro tuviera pecados propios, sólo moriría por sus pecados, no serviría como sustituto de un pecador. Pero todo ser humano es pecador, todo ser humano ha cometido pecados contra Dios.

El otro grave problema es que ese sustituto debe poner Su propia vida por el pecador.

No puede servir un ser humano normal, pues su vida realmente no es suya, su vida es un regalo que Dios le dio, y por tanto no puede poner lo que no es suyo.

En pocas palabras no hay nadie que pueda morir en el lugar del pecador.

Nadie excepto alguien;

Que tenga en sí mismo la vida, que tenga la autoridad y potestad de la vida en Si mismo, para ponerla y retomarla.

Que sea también ser humano como el pecador, pero que sea santo, con una vida demostrada de vivir en santidad y obedeciendo la ley moral de Dios.

Que tenga en sí mismo la autoridad de la vida, de poner Su vida propia porque la vida está en él, que nadie más le haya dado la vida sino que la vida sea El, así puede poner lo suyo propio, poner su vida y volverla a tomar.

Solo hay Uno entonces, Dios mismo hecho humano en Jesús – Dios Hijo, quien vivió siendo humano una vida en completa santidad y obediencia a Dios, que siendo Dios mismo es La Vida y tiene la autoridad y potestad de poner Su propia vida para morir por el pecador y luego volver a tomar Su vida.

Jesús dijo:

“No temas, yo soy el primero y el último, y el que vivo y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos amén.  Apocalipsis 1 : 17 – 18

“Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar, nadie me la quita, sino que yo mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.”  Juan 10 : 17 – 18

Solamente la muerte de Dios Hijo – Jesús el Cristo, en lugar del pecador, es lo que le da al pecador la salvación del juicio y castigo de Dios que merece el pecador, Dios pone esta salvación al alcance de todo ser humano, pero solo aplica para el pecador que arrepentido de su pecado, cree en Jesús – Dios Hijo.

Fuera de eso, nada de lo que un ser humano haga ó deje de hacer le puede comprar la salvación del justo y merecido castigo de Dios.

La Biblia dice en Isaías 64 : 5 – 6:

Que Dios se ha enojado, porque pecamos y en los pecados hemos perseverado por largo tiempo ¿podremos acaso ser salvos? Todos nosotros somos como suciedad, y nuestras justicias son como trapo de inmundicia.

¿El obedecer a Dios, después de nacer de nuevo, son obras y entonces significa que la salvación es por obras de portarse bien?

Como Jesús enseñó que no todo el que le dice Señor entrará al cielo, sino el que hace la voluntad de Dios Padre, un cristiano tomó ofensa.

Jesús dijo:

“No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” Mateo 7 : 21.

Este cristiano, razonó que después de arrepentirse, de creer en Jesús y nacer de nuevo, no debía condicionársele la entrada al cielo con el obedecer a Dios, porque era muy pesado el obedecer a Dios, y que entonces ahora Jesús al decirle que tenía que obedecer a Dios para entrar al cielo, entonces Su salvador el Señor Jesús, le estaba diciendo que se tenía que ganar la salvación por sus obras de portarse bien.

Este cristiano razonó que eso de portarse bien y obedecer a Dios, después de nacer de nuevo, son obras, pero rápidamente se acordó de un texto bíblico que dice que la salvación no es por obras. (Efesios 2 : 9).

 

Y es que a este cristiano no le agradaba la idea de que el obedecer a Dios fuera una condición para entrar al cielo, pues aún gustaba de fornicar, y de algunos otros “pecaditos insignificantes” les llamaba, además cuando fornicaba, decía que era hacer el amor, y lo hacía por amor, así lo razonaba y se justificaba.

Pero el Señor Jesús, conociendo su equivocado razonamiento, su incorrecta justificación le dijo:

Te molesta, que te diga que ahora dejes de pecar y que obedezcas al Padre, dices tú que esas son obras y que como la salvación no es por obras no estás ahora obligado a obedecer a Dios Padre.

Si después de que naces de nuevo, obedeces al Padre, llegarás al cielo, y no por obedecer al Padre.

Tus obras y lo que hagas y no hagas nunca jamás se podrán igualar al valor de Mi Vida y Mi Sangre que derramé por ti cuando ocupé el lugar que tú merecías ocupar en la cruz. Tú eras el que merecías recibir esos latigazos y heridas, yo derramé Mi Sangre y puse mi vida, para que tú no tengas que morir la muerte segunda y ser arrojado al lago de fuego para ser torturado eternamente como justo castigo por transgredir la ley moral de Dios Padre.

Si después de que nazcas de nuevo, te mantienes obedeciendo al Padre, eres tan solamente un siervo inútil que has hecho lo que era tu obligación, te salvé para que cambies tu vida de inmundo pecador, a una nueva vida moral en obediencia a Dios y santidad, no te salve para que sigas tu inmunda vida de pecador.

Entonces el que creyó en Jesús, y nació de nuevo, pero no le gustó que en su congregación enseñaran lo que dijo el Señor Jesús, de que para entrar al cielo es necesario obedecer al Padre, se fue molesto de esa congregación y busco otra congregación donde la enseñanza se ajustara a su baja moral, donde le decían que aún nacido de nuevo, podía morir en el acto mismo de la fornicación e ir al cielo, donde le decían que por haber creído en Jesús podía morir embriagado e ir al cielo, este cristiano pensó que la solución era la congregación con esa enseñanza donde se sentía cómodo y la doctrina se ajustaba a su estilo de vida.

Hasta que este hombre fue cayendo en más pecado y empezó a tener sexo violando niños, y como su congregación estaba en contra de eso, empezó a buscar una congregación donde lo aceptaran con su nueva práctica sexual y le aseguraran que aún manteniendo esa vida podía morir e ir al cielo.

Fue su solución, hasta que llegó el día en que murió y se encontró en el infierno.

Poco más de mil años después de estar sufriendo en el infierno, fue llevado al juicio del gran trono blanco, donde se encontró siendo juzgado no conforme a sus propias opiniones, no conforme a sus propias interpretaciones de la Biblia, no conforme a su baja moral sino que estaba siendo juzgado según el estándar moral Santo, Santo, Santo de Dios.

Y que estaba siendo juzgado por sus pecados, de los cuales no se arrepintió.

Este cristiano vio al Señor Jesús y le gritó:

Señor, yo creí en ti, nací de nuevo, deje de robar, si es cierto que luego tenía sexo fuera de matrimonio, pero era por amor, y además no es justo que se me juzgue por pecar después de nacido de nuevo, porque la salvación me la regalaste, no me puedes quitar lo que me regalaste, y la salvación además no es por obras, entonces yo no estaba obligado a hacer obras de portarme bien, para salvarme.

Y Jesús le dijo

Si , es cierto que morí por ti, te di el regalo de la salvación, pero no cuidaste ese regalo, no lo valoraste, no lo apreciaste no lo cuidaste con tu vida misma.

Tu obligación habiendo nacido de nuevo, era obedecer al Padre y a mí.

Si hubieras valorado y cuidado el regalo que te di y hubieras obedecido al Padre hubieras llegado al cielo, como un siervo inútil que solamente hizo lo que estaba obligado a hacer.

O no te acuerdas de estos textos:

“ No todo el que me dice Señor, Señor entrará al reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”   Mateo 7 : 21

Tu obligación habiendo creído en mí y habiendo nacido de nuevo, era obedecer a Dios Padre, si lo hubieras hecho, no hubieran sido obras que te ganaran ni salvación ni premio, simplemente te hubiera recordado el texto que dice:

“Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” Lucas 17 : 10.

Después de haber nacido de nuevo, pecaste pero en lugar de arrepentirte, dejar de pecar, y confesar tu pecado al Padre Celestial, preferiste buscar tu propia interpretación bíblica para justificar tu vida de pecado, preferiste buscar una congregación donde la enseñanza se ajustara a tu vida de pecado, tuviste tiempo de arrepentirte, pero no lo hiciste.

Ahora:

Apártate de mí, nunca te conocí hacedor de maldad, tu destino es el lago de fuego y azufre

Aaaa

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