Como dejar el pecado de embriaguez y borrachera.

Como dejar el pecado de embriaguez y borrachera.

Este artículo está dirigido a creyentes genuinos en Jesús, que ya hayan nacido de nuevo por la obra del Espíritu Santo.

Si ese es tu caso, y crees en Jesús, Dios Hijo, como el que ocupó en la cruz el lugar que tu como pecador merecías ocupar, y que derramó su sangre santa para expiar (limpiar) tus pecados, y el Espíritu Santo obró en ti, un nacimiento nuevo a la vida espiritual, haciéndote una criatura nueva, pero aún estás luchando y queriendo dejar el pecado de embriaguez y borrachera, este artículo va dirigido a  ti.

El creyente genuino en Jesús, el cristiano genuino creyente en Jesús, nacido de nuevo a quien va dirigido este artículo, reconoce y admite que la embriaguez es un pecado, y está luchando por dejarlo, y al día siguiente de embriagarse, se arrepiente genuina y realmente de embriagarse y se molesta consigo mismo de haber pecado así, y busca como dejar el pecado.

El creyente en Jesús, nacido de nuevo, puede estar aún luchando por dejar el pecado de embriaguez, bajo 2 escenarios:

Escenario 1 – El pecado de embriaguez es originado por su carne.

Escenario 2 – El pecado de embriaguez ó borrachera está originado por un demonio.

En el escenario 1,

Es tu propia carne la que te lleva a pecar, y la falta de dominio sobre tu carne y mente que te lleva a pecar sin que tú te detengas, entonces la solución  está en ti, y más aún puedes contar con la ayuda de Dios, para dejar el pecado y salir adelante, cuando realmente lo quieres dejar y estás dispuesto a hacer tu parte.

En el escenario 2, estás luchando contra una fuerza de un demonio que te incita y presiona a pecar con embriaguez, y esa fuerza puede ser mayor a tu propia fuerza, pero como creyente genuino en Jesús nacido de nuevo, tienes la autoridad mayor de Jesús, para combatirlo, la lucha en este escenario puede ser normalmente más difícil y más larga que bajo el primer escenario, pero se puede conseguir la victoria.

Si crees que un cristiano genuino y nacido de nuevo, no puede estar demonizado, tu ignorancia, te pone en desventaja ante el enemigo, y si no sabes que la causa de tu pecado de embriaguez, puede estar ocasionada por demonización, entonces no podrás atacar su verdadera causa.

En el escenario 1,

Cuando el pecado de embriaguez es originado solo por tu carne y deseos carnales, se requiere disciplina, y tomar medidas radicales.

Si te encuentras luchando contra el pecado de embriaguez bajo este escenario, lo más probable es que planeas tomar unas pocas copas, pero terminas embriagándote, te gusta empezar a sentir el efecto de relajación y de alegría que te produce el alcohol, sucumbes ante ese placer.

Si ya has intentado con disciplina tomar solo un par de copas y no puedes, entonces lo que debes hacer es abstenerte totalmente, cuando tu caso es solo provocado por tu carne/mente, está en tu dominio hacerlo pero se requiere disciplina radical. En este escenario, es normal que tu deseo de beber es premeditado, entretienes la idea y le das paso.

La solución no está en eliminar el alcohol del mundo, ni siquiera de tu casa, sino en que ejerzas el dominio propio que te da el Espíritu del Señor.

Posiblemente no has practicado el ayuno y oración, para fines espirituales, ahora es buen tiempo de hacerlo, en el ayuno ejerces disciplina espiritual y mental sobre tu cuerpo, negándole alimento, sometiendo tu cuerpo al dominio de tu espíritu y mente, lo mismo puedes hacer con la bebida.

Las medidas deben ser radicales en tu caso, nada de alcohol, si ya has comprobado que no puedes parar una vez que empiezas a beber, no bebas ni una sola gota.

Repito que si en tu caso, es que no has sujetado tu cuerpo y mente, y solo eso es el causante de tu embriaguez, requieres disciplinarte, ponte en oración y ayuno, para empezar a practicar el poner tu cuerpo bajo dominio de tu espíritu, hazlo empezando poco a poco, por un día, durante un período, luego por dos días, por tres días, por más días según puedas.

Cuando venga la tentación de beber aunque sea un poco, debes tener planes de resistencia,  debes estar prevenido de cómo reaccionar ante la tentación.

Huye la tentación, no te vendrá ninguna tentación mayor que la que puedas resistir, recuerda ese versículo, ten memorizados versículos que te ayuden, haz tu tarea. Justamente no te pondré versículos aquí, para que tu empieces por hacer tu tarea, haz un estudio y haz una lista de versículos que hablen sobre poner tu cuerpo sobre sujeción y dominio, sobre ofrecer tu cuerpo en sacrificio, usa una concordancia y memorízalos, ejercita tu espíritu y mente en repetirlos y vivirlos.

Si tu mano derecha te es ocasión de pecar, es mejor que la cortes de ti, en este caso reflexiona en qué estás dispuesto a hacer, para no caer continuamente en un pecado que te llevará al infierno.

En el escenario 2.

Cuando es causado por demonio, normalmente tendrás presente un deseo de beber  obsesivo y compulsivo.

Es más difícil de dejar, porque luchas contra una fuerza mayor a ti, y en tus propias fuerzas es muy difícil de resistir, pero cuentas con una fuerza mayor, en ti, porque mayor es el Señor Jesús, que el dios de este mundo y sus demonios.

En este caso, cuando el creyente en Jesús, nacido de nuevo, está continuamente luchando contra no embriagarse pero lo hace, porque está demonizado, la solución es echar fuera al demonio, liberarse de ese demonio.

No hay receta, y esto puede ser de varias formas.

Debes como requisito previo, reconocer y admitir que la embriaguez es un pecado, debes admitir ante Dios tu pecado de embriaguez y arrepentirte genuinamente, confesándole a Dios tu pecado.

Debes expulsar de ti el demonio.

Esto puede ser tan sencillo como orar y pedirle al Señor Jesús, que así como el echó fuera demonios durante su ministerio en la tierra, eche fuera de ti esa obsesión y compulsión por beber, eche fuera de ti esos demonios que lo provocan.

No es necesario que otro creyente genuino los eche fuera de ti, pues si tú eres creyente genuino en Jesús y nacido de nuevo, tú tienes la autoridad en Jesús para hacerlo y te conviene ir practicando y ejerciendo esa autoridad, de cualquier forma si tú mismo no admites tu pecado y no te arrepientes de él y no se lo confiesas a Dios, de nada servirá que otra persona intente echar fuera de ti un demonio.

Para conservar tu libertad de ese demonio, debes también auto examinarte con honestidad y pedirle al Espíritu Santo te traiga convicción de cualquier y todo pecado que aún tengas, porque si aún estás en práctica de otro pecado, si aún tienes pecados no admitidos, inconfesos, aún tienes puertas abiertas para que entre el enemigo.

Y lo mejor que puedes hacer es no beber ya nada de alcohol, no te vas a morir por no tomar alcohol.

Incluso puede haber un escenario 3 donde estás luchando ante tu carne y también un demonio.

Empiezas a beber sin haberlo premeditado ni planeado, pero una vez que empiezas a dar los primeros sorbos te agrada el efecto, pero la solución no es distinta a lo ya mencionado.

 

Tal vez lo anterior suena fácil y rápido, pero no necesariamente lo será, puede ser que pases por una prueba, en la cual Dios te probará para ver qué tanta determinación y perseverancia existe en ti para dejar este pecado.