Clase Bíblica para niños, adolescentes y jóvenes.

Clase Bíblica para niños, adolescentes y jóvenes.

El Cordero de Dios – El Señor Jesús el Cristo.

Objetivos:

Al terminar esta clase, el niño debe haber sido instruido sobre las siguientes verdades Bíblicas:

–          Dios es Santo y es juez de toda la tierra.

–          Dios aborrece al pecador, no pasa por alto el pecado y no puede dejar sin castigo al pecador.

–          El pecado nos deja sucios y culpables ante Dios y sujetos a su castigo.

–          Dios como juez justo debe castigar al pecador.

–          El castigo por el pecado es muerte. El pecador debe morir.

–          Dios dispone un sistema para que un inocente sea muerto en lugar de un pecador.

–          El pueblo de Israel podía tener limpieza de sus pecados sacrificando un cordero sin mancha.

–          Fue necesario que Jesús el Hijo de Dios, siendo santo y sin pecado, muriera sin merecerlo para que él recibiera el castigo por nuestros pecados y con su sangre inocente nos limpiara de pecado.

De forma que al finalizar la clase el niño entienda la justicia de Dios, la gravedad del pecado, el justo juicio de Dios, la misericordia de Dios y su amor, y pueda apreciar porque murió Jesús el Cristo para dar limpieza por los pecados, y dar salvación a todo aquél que cree en él.

Desarrollo

Parte 1 – Dios es Santo

Qué es la Biblia – Para que la tenemos.

La Biblia es la palabra escrita por hombres pero inspirada por Dios, que nos ha quedado como el libro por medio del cual podemos conocer a Dios, y podemos conocer cuál es nuestra condición y situación delante de El, y el libro por medio del cual podemos llegar a conocer a Dios, y al Señor Jesús, que es el Hijo de Dios, que es el mismo Dios, que se hizo carne y hueso.

Dios es Santo y quiere nuestra santidad.

La Biblia nos muestra que Dios es Santo y demanda que nosotros también seamos santos.

Dios es Santo es perfecto en todo lo que hace, cuando vemos en las historias Bíblicas que castiga a alguien es un castigo justo porque alguien desobedeció las leyes que Dios ha establecido.

Dios demanda que nosotros seamos santos y apartados del mal. Dios nos ha dado libre voluntad y en nosotros está la responsabilidad de obedecerlo.

Dios Jehová nos dice en varios textos Bíblicos que El es Santo y que quiere santidad de nosotros.

Aunque éstos textos fueron escritos en principio para el pueblo de Israel, que vemos como el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento, Dios no ha cambiado, sigue siendo Santo y sigue demandando santidad de nosotros, por lo tanto estos textos aún son válidos.

“Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo”   Levítico 11 : 44

“Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios” Levítico 19 : 2

“ Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios” Levítico 20 : 7

 

Parte 2 – Expiación de pecados y el Cordero de Dios.

Conceptos a explicar ó recordar.

Pecado.

Pecado es desobedecer los mandamientos de Dios, es transgredir sus leyes morales. Por ejemplo cuando mientes a tus padres, cometes un pecado, si robas algo estás cometiendo un pecado.

Expiación de pecado.

El pecado nos deja con mancha ante Dios, nos hace culpables ante El, nos separa de El, la Biblia nos muestra que el castigo que merece el pecador es la muerte.

Expiación de pecados en el sistema de sacrificios del pueblo de Israel.

Es muy importante explicar al niño y joven que la justa justicia de Dios, demanda que el pecador reciba como castigo la muerte, para que luego pueda entender la expiación y la misericordia de Dios, si no se le explica el justo castigo del pecador que merece muerte no puede comprender la enorme misericordia de Dios.

El Pecador merece la muerte, por pecar contra Dios.

El antiguo pueblo de Israel, en su sistema tenía los mandamientos de Dios, y cuando desobedecían los mandamientos de Dios, es decir cuando pecaban, ese pecado los manchaba y separaba de Dios, y el justo castigo que merecían de Dios era la muerte.

Ese justo castigo no ha cambiado, la Biblia dice que la paga del pecado es la muerte (Romanos 6 . 23) y quien muere es el pecador que ha cometido el pecado, no es que se vaya a matar el pecado como si fuera un ente impersonal.

Si pecaban contra Dios, eran desobedientes a Dios, eran pecadores, y su pecado debía ser castigado, Dios estableció leyes y mandamientos y es un Dios justo, Dios debía castigar al pecador por su pecado y maldad, si Dios no castigara al que pecaba, sería un mal juez.

Como Dios es un juez justo y perfecto tiene que castigar al pecador con muerte, eso es lo que merece el pecador, el justo castigo de Dios con muerte.

Dios como juez justo y perfecto no está obligado a tener misericordia, pero en su amor, tiene misericordia.

Qué es misericordia

En este caso, el pecador merecía el castigo de Dios, la muerte, el pecador no podía hacer ninguna cosa para borrar su pecado, su pecado no era borrado si el pecador, hacía ahora buenas obras.

Aún y cuando el pecador no se merecía el perdón de Dios, Dios en su amor tuvo misericordia del pecador y por eso estableció un sistema en el cual, se hiciera justicia, se castigara con muerte al pecador, solamente que lo que hizo Dios, fue que en lugar de que el pecador fuera muerto, alguien más ocupara su lugar para recibir el castigo y la muerte, para que un corderito inocente recibiera el castigo y muerte que debía recibir el pecador.

De esta manera se aplicaba la justicia que demandaba la muerte de alguien por el pecado, pero un inocente corderito ocupaba el lugar del pecador, para que el pecador tuviera limpieza de su pecado.

Dios estableció un sistema para que el pueblo de Israel tuviera expiación de sus pecados, es decir para que pudieran ser limpios del pecado que los manchaba y separaba de Dios, haciéndolos sujetos a recibir el justo castigo de Dios, por haber pecado, por haber desobedecido sus mandamientos.

Los requisitos que Dios estableció para que el pueblo de Israel tuviera expiación por sus pecados, enlistaban como lo vemos en Levítico 4:

Un becerro sin defectos, en otros pasajes se pueden ver otros animales pero siempre debía ser un animal sin defecto alguno.

El pecador que presentaba el animal para el sacrificio debía poner su mano sobre la cabeza del animal y degollarlo, cortarle la cabeza.

Podemos ver que la práctica dictada por Dios, incluía mojar los dedos en la sangre del animal decapitado rociándola hacia el velo.

El resto de la sangre del animal se derramaba en el lugar del holocausto.

Dios establecía que haciendo este ritual de sacrificar un animal inocente y sin defecto era expiación por el pecado y el pecado tendría perdón.

Es importante notar entonces que en este proceso de expiación de pecados se requería:

Un animal sin defecto.

Que el pecador que presentara al animal por su pecado, le pusiera su mano sobre su cabeza y lo degollara él mismo, él mismo lo matara cortándole la cabeza. El pecador mataba al animal y veía el derramamiento de sangre.

El sacerdote era quien rociaba y derramaba la sangre.

Cumpliendo estas acciones, éste ritual, el pecador tenía expiación por su pecado y perdón.

De éste ritual podemos ver que:

El pecador debe ser castigado con muerte.

El cordero sin defecto ocupa el lugar del pecador, el cordero inocente es quien muere en lugar del pecador.

El pecador tiene que reconocer y admitir su culpa, su pecado, debe reconocer que pecó transgrediendo los mandamientos de Dios, para entonces saber que está en falta ante Dios y llevar al animal para sacrificio.

El pecador tiene que creer que llevando el animal para el sacrificio, tendrá expiación y perdón por sus pecados. Si un pecador no creyera que este ritual y sacrificio le traería expiación, no llevaría al animal y no realizaría el ritual y por lo tanto su pecado no sería perdonado.

El pecador debía poner su mano sobre la cabeza del animal como si el pecador le transfiriera su pecado al animal a sacrificar.

El pecador mismo era quien debía matar al animal degollándolo, cortándole cruelmente la cabeza al animal inocente, al cordero sin defecto. El pecador mismo debía hacer este cruel acto, matando al animal inocente y viendo su sangre que se derramara.

Cuando el cordero sin defecto se mata y su sangre inocente se derrama, entonces hay expiación y perdón del pecado.

Dios no perdonaba al pecador, si el pecador no mataba y derramaba la sangre inocente del cordero sin mancha. Un cordero sin culpa que moría por los pecados del pecador.

Es decir que Dios no podía perdonar nada más así al pecador, Dios demandaba justicia, el pecador tenía que ser castigado con la muerte, pero el inocente cordero era quien ocupaba el lugar del pecador, en sustitución, para que el cordero muriera por los pecados del pecador y el pecador pudiera seguir con vida.

Podemos apreciar que como la ley de Dios fue transgredida, Dios como juez tenía que ejercer justicia y que los buenos actos ó buenas obras que hiciera el pecador, de ninguna manera neutralizaban sus transgresiones a la ley de Dios ó pecados. Una vez que se cometía el pecado, no había fórmula distinta para que el pecado fuera perdonado, ni el recitar oraciones, ni el hacer buenos actos podían de ninguna manera traer expiación y perdón del pecado.

Dios de ésta forma estaba estableciendo un sistema para que en lugar de que el pecador fuera castigado con muerte, sus transgresiones y pecados fueran simbólicamente transferidas al cordero al ponerle la mano sobre la cabeza, y así el cordero sin defecto fuera matado ocupando el lugar del transgresor ó pecador y que el cordero derramara su sangre inocente para que así la justicia de Dios quedara satisfecha.

Sin un inocente cordero sacrificado no podía haber expiación ni perdón de pecados.

Este simbolismo permite ver que no es que Dios perdonara así nada más al pecador, el pecado demandaba juicio de Dios y castigo de Dios con muerte, pero el cordero era quien ocupaba el lugar del pecador y moría derramando su sangre, era muerto como un sustituto del pecador.

Sin la muerte del cordero sin mancha en sustitución del pecador, el pecador no tenía expiación de pecados, sin la muerte del cordero en sustitución, el pecador no podía tener limpieza de su pecado.

En pocas palabras moría el pecador como resultado del juicio y sentencia de Dios, ó bien un sustituto que debía ser el cordero (u otro animal) sin mancha que ocupaba el lugar del pecador para derramar su sangre inocente y morir sin haber cometido los pecados que se le transferían simbólicamente.

Aun así este ritual de sacrificio es un simbolismo, ya que en realidad un animal no tiene la validez legal ante el sistema judicial de Dios, para recibir el castigo y sentencia en sustitución de un ser humano para que el ser humano al morir físicamente no vaya al lago de fuego para recibir castigo eterno.

“Porque la sangre de toros y machos cabríos no puede quitar los pecados” Hebreos 10 : 4

Aún así, es muy importante conocer y entender este concepto de la expiación y del sacrificio del cordero sin mancha, es clave para entender la salvación en Jesús, es tan importante que incluso en el reino milenial de Jesús, se reanudará la realización de éstos sacrificios.

Así que en este sistema que Dios dispuso para que el pecador pudiera tener limpieza de su pecados vemos tres elementos básicos:

Sacrifico.

Un animal sin mancha y sin defecto debía ser sacrificado, debía matarse.

Sustitución.

El cordero sin mancha moría en el lugar del pecador.

Suficiencia.

El sacrificio sustitutivo del cordero sin mancha era suficiente para limpiar el pecado del pecador.

 

Muy pocas veces he visto que se enseñe sobre esto, y estoy seguro que si en alguna iglesia se hiciera como ejercicio un ritual de éste tipo en el que alguien tuviera que tomar un cuchillo y cortarle la cabeza a un corderito inocente y ver su sangre derramada y la cabeza separada del cuerpo y la muerte del animal, muchos quedarían impactados por decir lo menos.

Y si se llegara a realizar éste simulacro en alguna iglesia, dudo mucho que se repitiera. Seguramente después de la conmoción, nauseas y desmayos de algunas personas, muchos acusarían crueldad animal contra el inocente corderito, y acusarían del trauma causado a los niños por presenciar tan cruel escena.

Y sin embargo es importante que usted les explique esto a los niños, para que puedan entender la muerte sacrificial del Señor Jesús en la cruz.

Muestre a los niños que si ellos pecaran bajo el sistema antiguo en el que vivía Israel, ellos debían hacer esto por cruel que parezca, porque la ley de Dios, demanda que el pecador sea castigado con muerte, la Biblia dice que la paga del pecado es la muerte.

Ejercicio. Actividad Ilustrativa. Sacrificando un corderito sin mancha (de peluche).

Dicen que una imagen vale por mil palabras.

Como este tema bíblico es muy importante sugiero una actividad ilustrativa.

Considere que algunos niños pequeños pueden ser muy sensibles y este ejercicio les pueda incomodar, por lo cual es necesario prevenirlos.

Para ésta actividad ilustrativa se requiere:

–          Un corderito blanco de peluche, mientras más bonito mejor

Lamb toy

–          Unas tijeras ó cuchillo para cortarle la cabeza (obviamente tenga cuidado con que los niños no accedan al objeto punzocortante).

Como no se hará la ilustración de cómo se sacrificaba al corderito real, por las razones antes expuestas, la segunda mejor opción es ilustrar el sacrificio con un corderito blanco de peluche.

Puede utilizar a un niño como asistente, haciendo el simulacro de que si el niño cometiera un pecado, suponga uno común en los niños de su edad, digamos mentir a sus padres.

Explicando al niño que al cometer un pecado, él es pecador, y ha desobedecido a Dios, ha transgredido sus leyes, y como pecador la Biblia establece que la paga del pecado es la muerte, es el justo castigo de Dios, y bajo el sistema de sacrificios de Israel, él como pecador podía tener acceso a la misericordia de Dios y para no recibir la muerte, debía llevar un corderito sin mancha para que el corderito muriera en su lugar, y el niño pudiera tener limpieza ó expiación de su pecado.

El ejercicio ilustrativo tendría al niño trayendo al corderito de peluche, porque el niño ha cometido un pecado, y luego admite su culpa, admite haber pecado y quiere estar a cuentas con Dios, y ser limpio de su pecado, trae el corderito y el niño le pone su mano sobre la cabeza del corderito y simbólicamente le transfiere su pecado y luego lo sacrifica, cortándole la cabeza al corderito de peluche, precisamente para que el niño sienta lo terrible que se siente matar a un corderito inocente, en este caso aunque sea de peluche, pero como hay que tener mucho cuidado en que los niños no se lastimen con tijeras ó algo así, tiene 2 opciones por lo menos, una es que usted sea quien degollé al inocente peluche, ó bien que primeramente usted decapite el cordero de peluche y luego lo una con cinta adhesiva ó algo para que el niño pueda degollar al peluche con sus manos sin usar ningún objeto punzocortante.

El punto es mostrar al niño la situación de que por su pecado él debía de cortarle la cabeza y matar al inocente corderito que no hizo nada malo, para que el niño que mintió y pecó contra Dios, pudiera tener limpieza de sus pecados, y que el corderito de peluche en este caso muera en su lugar.

Espero que el degollar al inocente corderito de peluche no le cause problemas en su congregación y en el peor de los casos se vuelva famoso por sacrificar un cordero de peluche en tiempos del nuevo pacto en la sangre del Señor Jesús.

Muestre al niño esto:

Si tu pecaras y por lo tanto para que quedaras limpio del pecado, tuvieras que cortarle la cabeza a un inocente corderito, y matarlo así, para que él muriera en tu lugar, seguramente, lo pensarías muy bien antes de pecar de nuevo, pensando en que tendrías que matar a otro corderito inocente, que muriera en lugar tuyo por tu pecado.

El cordero era un símbolo de lo que vendría – El Cordero De Dios.

La sangre de corderos y animales era un símbolo de lo que era necesario, pero la sangre de animales no tiene el valor para librar al hombre pecador del justo castigo de Dios, que es la segunda muerte en el lago de fuego.

Como la sangre de animales y corderos sin mancha no sirve en realidad para que el ser humano quede a salvo de la ira y merecido castigo de Dios en el infierno como justo juicio por sus pecados, pagando condena eterna en el lago de fuego, entonces era necesario el derramamiento de sangre y muerte de Jesús, Dios mismo hecho carne y hueso.

Parte 3 – Jesús el Cordero de Dios

Por lo tanto era necesario que Dios diera provisión de un Cordero Santo sin mancha capaz de hacer expiación por los pecados de los seres humanos y capaz de librarlos del castigo eterno en el lago de fuego.

Jesús, el Hijo de Dios, Dios mismo hecho carne y hueso es ese Cordero de Dios.

Dios hizo que Jesús sea la propiciación de nuestros pecados por la fe en su sangre como señala Romanos 3 : 24 – 25.

Dios quiso quebrantar a Jesús, su vida en expiación por el pecado, como señala Isaías 53 : 10

Jesús es propiciación por nuestros pecados como indica 1ª Juan 2 :. 2.

Jesús fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo nuestro fue sobre él. Isaías 53 : 5.

Jesús es el Cordero de Dios, el cordero que provee Dios y que quita el pecado. Juan 1 : 29.

Solamente el Creador y Juez de todo el universo, Dios Jehová, El que ha dispuestos las leyes morales que regulan a los seres humanos, puede proveer el proceso judicial que satisfaga la ley de Dios y que al mismo tiempo disponga misericordia y que libre de culpa al transgresor de sus leyes, al pecador.

Solamente Dios Jehová, El mismo hecho carne y hueso en Jesús, sin pecado ni mancha, divino y humano a la vez, tiene la validez legal para que su sangre inocente derramada y su muerte sirvan como el castigo en sustitución del pecador, y así la justicia de Dios quede satisfecha, al mismo tiempo que Dios tiene misericordia del pecador y le da un medio de salvación del castigo eterno que en realidad se merece por sus pecados.

Sustitución.

Explique a los niños que Jesús es quien representa al cordero sin mancha que se usaba en el sistema antiguo de sacrificios de Israel.

El Señor Jesús es quien carga con nuestros pecados y quién ha recibido el castigo y muerte que nosotros debíamos recibir justamente por nuestros propios pecados, el Señor Jesús, siendo santo e inocente, nunca pecó y sin embargo sufrió un castigo por nuestros pecados, para que nosotros podamos tener la limpieza y expiación de nuestros pecados y tener vida eterna.

Jesús es el Cordero de Dios, ofrecido en sacrificio y es Jesús quien ocupa el lugar del pecador, para recibir el juicio de Dios.

Jesús sufre el juicio de Dios, cargando sobre él los pecados del pecador, los pecados del pecador son transferidos, imputados a Jesús, para que Jesús siendo en realidad santo y que nunca pecó, reciba como si fuera pecador, el juicio de Dios y la ira de Dios contra el pecado y el pecador.

Porque Dios en realidad aborrece al pecador como claramente señala el Salmo 11 : 5, “Jehová prueba al justo, pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece”.

Dios cargó en Jesús el pecado nuestro, y Jesús fue llevado como cordero al matadero, siendo inocente no se quejó, aunque no hizo maldad, aunque no dijo mentiras. Y siendo Jesús inocente, aún así le plació a Dios quebrantarlo, sujetando a Jesús a un padecimiento y a un sufrimiento injusto. (Véase Isaías 53), pues Jesús estaba ocupando el lugar de nosotros pecadores.

Así Jesús ponía su vida en expiación por nuestros pecados, el inocente ocupaba el lugar del pecador.

Jesús ocupó tu lugar, se le cargaron tus pecados y Jesús recibió el castigo y juicio de Dios correspondiente a tus pecados.

Dios no puede perdonar así nada más, tiene que hacer cumplir la ley, tiene que hacer justicia.

Es necesario que Jesús sea quien sufra el castigo en lugar del pecador, porque Dios no puede solamente así perdonar al pecador su pecado, tiene que ejercer justicia. Su justicia la ejerció sobre Jesús quien ocupó tu lugar y así la justicia de Dios quedó satisfecha.

Si Dios dejara el pecado sin castigo, si Dios dejara al pecador sin castigo, sería mal juez.

Validez Legal de la sangre de Jesús.

Solamente Jesús mediante recibir el castigo en sustitución, en lugar del pecador, solamente su sangre inocente derramada y su muerte tienen la validez legal para satisfacer la ley de Dios, y para que mediante ese castigo a Jesús que recibió en lugar del pecador, el pecador pueda ser librado y salvado del castigo eterno que merece.

Porque la sangre de Jesús, aunque parte humana es parte divina. Jesús como el Hijo de Dios, y Dios mismo hecho carne y hueso, es humano y divino al mismo tiempo.

Parte 4 – La justificación es por fe en Jesús.

Así como bajo la ley de Moisés, el pecador debía ejercer su libre voluntad y habiendo reconocido su pecado contra Dios, debía ofrecer un sacrificio ó becerro y era necesario que creyera que de acuerdo con la ley, el sacrificar ese cordero, le daría expiación por su pecado, así también el pecador actual debe creer que Jesús el Hijo De Dios es el pago en sustitución y suficiente de su pecado con su sangre inocente derramada y su muerte.

Tú como pecador debes creer que Jesús recibió el castigo correspondiente a tu pecado, y pagó ya tu castigo al derramar su sangre inocente y al morir inmerecidamente, para poder tener esa justificación de tu pecado.

Así el pecador ejerciendo su libre voluntad puede elegir entre creer en Jesús ó no creer que Jesús es quien pagó por sus pecados en la cruz.

Es por eso la insistencia de Jesús en creer en El. (Juan 11 :. 25 – 26, Juan 3 . 16).

Es creer en El, no es abrirle la puerta del corazón, no es hacer una “decisión” por El, no es recitar una oracioncita.

Es el creer en él, tener fe en él, creer que él pagó por mis pecados, lo que me justifica ante Dios, es ese hecho de creer en que Jesús siendo el Hijo de Dios, Dios mismo hecho humano, siendo inocente pagó por mi pecado derramando su sangre y muriendo en la cruz, lo que me justifica ante Dios, lo que me hace ante Dios quedar justificado por mis pecados, lo que me hace quedar ante Dios como libre ya de culpa.

Si creo que Jesús pagó mi castigo, soy justificado por mi fe en Jesús y soy justificado ante Dios.

Jesús insistió en creer en El, precisamente por eso, no dijo que se trataba de aceptarlo como haciéndole un favor, no dijo que se tratara de “recibirlo”, ni de “abrirle el corazón”, ni de “convertirse” sino de creer en El.

Tu has cometido por lo menos un pecado, has dicho una mentira, has robado algo tal vez, piensalo bien, recuerda algún pecado que has cometido, por un solo pecado que has cometido, has pecado contra Dios y su justicia demanda que seas castigado con la muerte, pero no es sólo la muerte física, sino que al morir seas castigado en el lago de fuego y azufre para ser castigado por siempre, eso es la segunda muerte, eso es lo que Dios debe hacer contigo, aunque sea por un solo pecado que has cometido contra Dios Jehová, el Creador del Universo y juez de toda la tierra, y no mereces la misericordia de Dios.

Sin embargo, Dios en su amor, tiene misericordia de tí, y ha dispuesto un cordero sin mancha al Señor Jesús, para que él cargue con tus pecados, él ha sido castigado en tu lugar por tus pecados.

Creer en que Jesús es el Cordero de Dios, el Hijo de Dios, Dios mismo hecho carne y hueso, que pagó por mis pecados, derramando su sangre inocente y muriendo en la cruz, ocupando el lugar mío, pagando por mis pecados.

¿Crees esto?

Habiendo explicado lo anterior, ahora puede formular esa pregunta, no para que los niños y jóvenes se lo contesten a usted, ni para hacer un acto vistoso de pasar al frente, sino para que se lo contesten directamente al Señor Jesús.

Y luego el Espíritu Santo obre en aquéllos que han creído y los haga nacer de nuevo, ese nuevo nacimiento solamente lo puede obrar el Espíritu Santo, como claramente lo enseñó el Señor Jesús.

 

Aaaa