Cuando Dios manda la enfermedad, cuando Dios no sana, cuando buscar sanidad con médicos y cuando buscar la sanidad divina.

Cuando Dios manda la enfermedad, cuando Dios no sana, cuando buscar sanidad con médicos y cuando buscar la sanidad divina.

¿Dios sana siempre?

¿Hay ocasiones en que Dios manda la enfermedad y la muerte?

¿Un creyente en Jesús debe buscar solamente la sanidad divina ó debe buscar la sanidad de los médicos?

Empezaré mencionando que lamentablemente ha habido casos en que algunos creyentes en Jesús,  han estado envueltos en casos en que sus hijos han enfermado y los padres alegando la sanidad por fe, han negado la atención médica a sus hijos, no los han llevado al médico, “declarando sanidad por fe” y sus hijos han muerto, en varios de estos casos, los padres han enfrentado cargos por homicidio negligente, al negar a sus hijos atención médica, peor aún los falsos maestros religiosos, han dicho que los padres son culpables en tales casos y ha sido su falta de fe la que ha causado la muerte de sus hijos.

Pero veremos que en la vida real, Dios y Jesús no siempre sanan, y no se puede culpar a la persona que no fue sanada por falta de fe, es ridiculo culpar al enfermo o a los padres de un hijo enfermo que no sane diciendoles que es por falta de fe de ellos, tales aseveraciones falsas y ridículas provienen de falsos maestros y de personas que ignoran casi todo sobre como funciona el universo.

En la vida real vemos que:

Hay ocasiones en que Dios envía la enfermedad y la muerte.

Dios no siempre sana, incluso en casos en que la persona es un legítimo creyente en Jesús, incluso en casos en que los padres de un hijo enfermo, son legítimos creyentes en Jesús.

Y eso considerando que Dios y Jesús si pueden sanar aún en la actualidad.

Un creyente en Jesús debe buscar atención médica y en ocasiones en que la medicina no brinde solución es conveniente buscar la sanidad divina.

Aaaa

¡Vean ahora que yo soy único!
    No hay otro Dios fuera de mí.
Yo doy la muerte y devuelvo la vida,
    causo heridas y doy sanidad.
    Nadie puede librarse de mi poder.

Deuteronomio 32 : 39

Dios envía enfermedad.

La Biblia narra muchos casos en que Dios envía enfermedad, en ocasiones era como un castigo, caso de la hermana de Moisés en Exodo 4 :11 cuando Dios le envía la lepra.

Dios mandó lepra al rey Azarías en 2 Reyes 15 : 5

Deuteronomio 28: 22,27, 35 mencionan una lista de aflicciones sobre Israel por desobediencia.

En 2 Crónicas 21:18 Dios envía una enfermedad mortal al rey Joram y dice que hará lo mismo con el pueblo de Israel en el versículo  14 y 15.

2 Crónicas 26: 16-21 narra que Dios mandó una lepra al rey Uzías que le duró el resto de su vida.

Por cierto el Dios del Antiguo Testamento es el mismo Dios del Nuevo Testamento y no cambia, no es que Dios Padre sea un Dios y Jesús Dios hijo sea otro Dios, son un mismo y solo Dios.

Los casos anteriores son casos en que Dios envía enfermedad como castigo, pero veamos otros casos:

Dios envía muerte que no es castigo, Dios envía la muerte a un inocente.

Dios mandó la muerte sobre el bebé del rey David, 2 Samuel 12: 15-18, el que cometió el pecado era David, él debía morir, David era el pecador y bajo la ley de Moisés debía morir, el bebé no había pecado.

Jesús dice que matará a los hijos de la iglesia de Tiatara, Apocalipsis 2 : 23.

Buscar la sanidad a través de la medicina, de los médicos es correcto.

Un creyente en Jesús hace bien en buscar primeramente la sanidad a través de los médicos.

Es porque en el antiguo pensamiento judío se tenía en mente que generalmente la enfermedad era castigo de Dios, (como en los pasajes anteriores) que algunos autores bíblicos veían mal que alguien del pueblo de Dios buscará la sanidad en los médicos y no en Dios, pues Dios había dicho que era su sanador, por ejemplo en 2 Crónicas 16 :12 el autor critica al rey Asa diciendo que el rey Asa buscó su sanidad en los médicos y no en Dios, aunque en realidad no hizo mal en buscar su sanidad en los médicos, pero si eso no funcionaba hubiera hecho bien en buscarla de Dios.

Por ejemplo en la Biblia tenemos el caso en que el rey David parece que buscó el sabio consejo de los médicos y lo aceptó en lugar de empeñarse tercamente en pedir a Dios una curación divina.

“Cuando el rey David era viejo y avanzado en días, le cubrían de ropas pero no se calentaba.

Le dijeron, por tanto, sus siervos: Busquen para mi señor el rey una joven virgen, para que esté delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el rey.

Le dijeron, por tanto, sus siervos: Busquen para mi señor el rey una joven virgen, para que esté delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el rey.

Y buscaron una joven hermosa por toda la tierra de Israel y hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey.

Y la joven era hermosa: y ella abrigaba al rey, y le servía: pero el rey nunca la conoció”eyes

1 Reyes 1 : 1 – 4

En esa época era una recomendación y práctica médica el disponer que una persona joven transmitiera el calor a una persona en edad avanzada.

El historiador Flavio Josefo narra:

“David ahora estaba en años, y su cuerpo por el paso del tiempo, se volvió frío y adormecido, tanto así que no podía calentarse cubriéndose con muchas ropas; y cuando los médicos se juntaron, acordaron este consejo, que una hermosa virgen, escogida de todo el país, debiera dormir al lado del rey, y esta mujer transmitiera calor al rey y fuera un remedio para su entumecimiento. Fue encontrada en la ciudad una mujer, de hermosura superior a las demás mujeres (su nombre era Abishag), quien durmiendo con el rey, no hizo más que comunicar calor a él, porque él era tan viejo que no podía conocerla como un esposo conoce a su esposa, pero de ésta mujer hablaremos más adelante”   Flavio Josefo Antigüedades de los judíos 7 : 14 – 3

Se dice que incluso Galen recomendaba este tipo de tratamiento en algunos casos similares (Galen Método de Medicina VIII 7).

Así que esta mujer fue conseguida únicamente como “Receta Médica” para servir al rey, estar delante de él sirviéndole de tal forma que pudiera transmitirle calor y evitar que el rey entrara entumecimiento por el frío, así pudo haber dicho el rey David esta mujer joven me la recetó el médico.

A usted señor no se le ocurra decirle a su esposa ý su pastor que el remedio bíblico para su entumecimiento y frio en la noche es una mujer joven para dormir con usted, no saque el texto de contexto como pretexto, usted no es el rey David y ese remedio no es para usted.

Aaaa

El creyente hará bien en buscar su sanidad en los médicos y si esto no funciona es perfectamente lógico y correcto que acuda al señor Jesús y Dios Padre por sanidad divina, eso fue lo que hizo una mujer que sufría una enfermedad durante 12 años y creyó que Jesús la podía sanar puede leer la historia en Lucas 8 : 43 – 48, la mujer había acudido a los médicos, gastó su dinero pero no había podido conseguir su sanidad así,  entonces recurrió a Jesús,  y la mujer recibió su sanidad de Jesús.

Incluso en la actualidad, Jesús puede sanar, y para ello él no necesita de intermediarios ni predicadores, ni que la gente asista a eventos de milagros.

Pero es absurdo que un creyente en Jesús se empecine y sea terco en pedir su sanidad divina a Jesús y negarse a la atención médica, ya sea para sus hijos ó para sí mismo, y que actúe así declarando sanidad por fe, sin acudir al médico y sin seguir instrucciones del médico ó tomar medicinas.

Buscar la sanidad divina. Sanidad por milagros

Aún así después de consultar al médico terrenal, el creyente en Jesús puede consultar a Jesús para ver si Jesús prefiere otro método para la sanidad, cuando por ejemplo la primera opinión médica es una cirugía o un tratamiento costoso que el creyente no pueda cubrir.

Dios entonces y Jesús pueden sanar milagrosamente algunas veces simple y sencillamente, en ocasiones esa sanidad no es permanente, por ejemplo en casos de alguna persona que no es creyente en Jesús, pero aún así Jesús la sana y la persona no tiene un arrepentimiento para convertirse en genuino creyente en Jesús, y regresa a su vida pecaminosa y desaparece esa sanidad.

En algunos casos Jesús puede sanar milagrosamente mediante el uso de algún elemento que no tiene ninguna propiedad curativa como el lodo, saliva ó agua (Juan 9 : 6 -7), yo conocí el caso de una persona que se arrepintió y creyó en Jesús, en un extraño evento quedó mal de su vista y luego Jesús lo sanó ordenandose lavar con agua los ojos, si no mal recuerdo en un lugar particular,  pero ese fue un caso muy peculiar desde el principio, si puede ocurrir pero se da con poca frecuencia.

Ese tipo de sanidad que por ejemplo obró Jesús con los ciegos al sanarlos con lodo, saliva y agua, no es sanidad mágica, y ni el lodo, ni el agua, ni la saliva tienen propiedades curativas en si mismas.

En el libro de Tobías (libro de la época del segundo templo) hay un relato en el cual un ángel de Dios es enviado a Tobías con un remedio medicinal para sus ojos, y le dice que use la hiel de pescado para sanar sus ojos (Tobías 11 : 11 -13).

También existe sanidad milagrosa proporcionada por seres espirituales distintos a Dios y a Jesús, muchas veces esos seres espirituales actúan bajo el disfraz de seres buenos, pero aunque puede haber una sanidad real el costo es muy alto, en cuanto a lo espiritual.

Si quiere usted sanidad divina pídala directamente a Jesucristo así como lo hacían los enfermos en la época en que Jesús anduvo sobre la tierra,  pídale la sanidad pero directamente al Señor Jesucristo a Dios Hijo, no la pida a ángeles ó santos, pues ahí es cuando otros seres espírituales llegan a intervenir contra la persona que acude a eso por pedir algo en contra del orden de Dios, y enmascarados como seres buenos aunque si pueden dar sanidad real llegan a causar más graves daños sobre todo espirituales a la persona que incurre en eso.

Los ángeles de Dios tal vez en alguna época tuvieron la función de enseñar al ser humano las propiedades medicinales de algunas hierbas como veremos a continuación, ó quien sabe si acaso tuvieron la función de enseñar propiedades medicinales de algun animal como en el libro de Tobit, pero los ángeles de Dios no tienen la función de ser sanadores, eso si los vemos en la Biblia, por el contrario son buenos para dejar a la gente ciega (como en Sodoma) y para dejar a una persona muda (Zacarías) pero no trabajan de sanadores, por otra parte los ángeles malos esos si pueden sanar realmente pero lo hacen engañosamente haciendose pasar por buenos y creando problemas mucho más graves a la persona que acude con ellos ya sea directamente, ó cuando la persona acude con santos y vírgenes y en particular con algunos muy pocos cirujanos síquicos que son utilizados por ángeles malos para realizar sanidades milagrosas, pero la persona al acudir a otros seres espirituales al acudir a magia y curandería milagrosa en contra del orden de Dios se hace víctima de esos seres malévolos, porque transgrede las leyes morales de Dios, y al hacerlo da entrada al mal a su vida, puede perder la sanidad al poco tiempo o durar sano para morir de otra cosa, y muriendo en pecado ir al infierno y todo por buscar la sanidad con otra fuente distinta a Jesucristo, en contra de la voluntad y orden de Dios.

La medicina naturista, hierbas y frutas pueden proporcionar sanidad en algunos casos.

Aún hoy en día Dios y Jesús pueden sanar, pero tenga en mente que en ocasiones aunque lo pueden hacer, no lo hacen, a veces cuando se le pide a Dios ayuda en ese sentido para que no le importa, a veces llega a dar una respuesta corta, críptica, es de pocas palabras, parco para hablar digamos, no es platicador, muy rara vez contesta con palabras directas, recuerdo el caso de un conocido que tenía una afección en los ojos, los médicos le dieron un diagnóstico, pero se empeño en orar a Dios, y según me contó, Dios solo le dijo una palabra, el nombre de un fruto, cuando me relató su testimonio, si sabía yo que ese pequeño fruto era conocido por ayudar en problemas de la vista entre algunos otros problemas físicos.

Si usted consulta fuentes confiables, verá que ese fruto efectivamente tiene propiedades que ayudan a mejorar algunas condiciones de los ojos entre otros. Pero Dios por lo que me contó solo le dio esa palabra, no le dijo mira mijito ve así y así y tal, eso si me suena a Dios, no es muy platicador, a veces hasta parece que le molesta contestar, pero bueno este creyente en Jesús, pudo haber hecho el mismo su investigación y encontrar ese fruto y sus propiedades curativas, pero bueno tanto estuvo molestando a Dios con eso que Dios le dio el nombre del fruto.

Eso me recuerda la parábola del hombre que fue a molestar a su vecino en la noche  a pedirle pan y el vecino se levantó para darle eso y que ya lo dejara de molestar, recuerde esa parábola cuando ande cayendo en desánimo.

Es cierto entonces, que como parte de la solución médica en algunos casos también se puede acudir a plantas y frutas, pues hasta cierto punto para eso fueron diseñadas por Dios, esa era la dieta que el designó en un principio al ser humano.

Leí en el texto judío de Jubileos que después del diluvio, Dios asignó a ángeles para que le enseñaran a Noé las propiedades curativas de las plantas y que Noé las había anotado (Jubileos 10 : 10 -13), no le veo nada raro a la historia y bien pudiera ser verdad tiene sentido.

No todas las enfermedades vienen de Dios ni de demonios.

No toda enfermedad es enviada por Dios como castigo, y hay cristianos que creen que toda enfermedad es causada por pecado ó por demonio, cosa ridícula, en ocasiones la enfermedad y malestar físico puede ser causado por parásitos pero no espirituales, puede ser que esa inflamación del vientre, esos gases y dolor de cabeza sean provocados por parásitos y el creyente en Jesús deba ser desparasitado con mebendazol, en lugar de ponerse a declarar sanidad física y jugar a la guerra espiritual, muchas veces las enfermedades son porque vivimos en un cuerpo mortal que aunque tiene un diseño divino formidable de auto-restauración y renovación, tiene fallas, es el envase mortal en el que vivimos en esta era, y también porque vivimos en un mundo imperfecto.

Entonces:

Dios en ocasiones envía las enfermedades y la muerte.

Dios no siempre sana

El creyente en Jesús hace bien en ver la opción de medicina naturista, ver la atención del médico y si eso no funciona ó no tiene el dinero para cubrirla pide sanidad a Jesús, el puede sanar aún hoy en día y lo hace a visita a domicilio, no es indispensable acudir a una cruzada de milagros, ni es necesario acudir con alguien que tenga don de sanidad, Jesús puede sanar hoy en día igual que lo hizo hace casi 2 mil años, cuando anduvo en Israel, sanando a enfermos.

Si tiene usted una enfermedad y no han funcionado las opciones de medicina naturista y los médicos no le han podido ayudar, pida su sanidad directamente a Jesucristo, no la pida a virgenes, santos ni la busque con curanderos, y cirujanos siquicos, ni por medio de magia ni hechicería, o le irá irremediablemente peor, porque entonces otros seres espirituales malévolos se aprovecharían de su ignorancia.de las leyes y el orden de Dios.

Y recuerde que no toda enfermedad es causada por demonios, vigile su dieta, cuide su envase corporal y mortal, vigile su alimentación, investigue sobre que son las vacunas  hay algunas que no conviene aplicarse, haga ejercicio.

Aaaa

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Sean perfectos como su Padre en los cielos es perfecto – Completa Santificación.

Sean perfectos como su Padre en los cielos es perfecto – Completa Santificación.

“Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” Mateo 5 : 48

 

El ser perfectos como manda Jesús, es que luego de:

Arrepentirse de pecados y creer en Jesús, Dios Hijo, Dios en carne y hueso que siendo santo y sin pecado, murió en lugar del pecador, recibiendo la muerte que uno como pecador merecía recibir y de que luego que los pecados de uno sean expiados (limpiados) por el derramamiento de su sangre santa.

Uno viva una nueva vida obedeciendo las leyes morales de Dios.

El ser perfecto al que se refiere Jesús, no se refiere a que una vez que creas en El, tengas:

Perfecta salud

Perfectas finanzas

Perfecta familia y relaciones perfectas.

No significa que luego de creer en Jesús, solamente te pasarán cosas buenas en compañía de gente buena contigo.

El ser perfecto al que Jesús se refería no es que una vez que creas en El, tendrás una vida perfecta en el plano material, ni de que tendrás tu mejor vida ahora.

En Mateo 5 : 48 Jesús nos manda ser perfectos, lo cual se explica en los dos mandamientos más grandes que Jesús enseñó.

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y toda tu mente.

Y el segundo…amarás a tu prójimo como a ti mismo”  Mateo 22 : 36 – 37.

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Jesús le dijo a un joven rico como practicar esa perfección a la que se refería en Mateo 5 : 48.

En Mateo 5 : 19 – 23, un joven rico le dice a Jesús que guarda los mandamientos, no mata, no adultera, no dice mentiras, honra a su padre y su madre, ¿pero qué  más? Pregunta el joven.

“Jesús le dijo:  Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, ven y sígueme”   Además nótese que Jesús le dijo que lo siguiera a El y no a una religión.

Pero el joven, prefirió irse, tenía muchas posesiones y eso fue más importante para él que ser perfecto en amar a Dios y su prójimo, seguramente tenía temor de perder su riqueza y no recuperarlas en esta vida, aquí en la tierra, aunque Jesús le prometió que si hacía lo que El dijo, tendría tesoro en el cielo.   El joven rico, prefirió vivir su mejor vida ahora en la tierra, que tener su mejor vida en el cielo.

Su temor a la pérdida de riqueza fue mayor que su amor a Dios y al prójimo.

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor, echa fuera el temor…. El que teme no ha sido perfeccionado en el amor”   1a Juan 4 : 18.

En otros textos del Nuevo Testamento, somos llamados a la perfección de la que habló Jesús.

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo!”  Efesios 4 : 13.

“Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”  Santiago 1 : 4.

“Por tanto dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios”

Hebreos 6 : 1

Así que todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios”  Filipenses 3 : 15

En el texto anterior, el apóstol Pablo da a entender que él junto con un grupo, están en esa posición de perfección (en amor a Dios y al prójimo).

En Hebreos 12 : 23 vemos una escena celestial, en la cual aparecen los espíritus de los justos ó santos de Dios, ya hechos perfectos.

“A la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos”  Hebreos 12 : 23.

Si Jesús nos mandó en Mateo 5 : 48 a ser perfectos, en el sentido explicado anteriormente, es porque:

Nos manda algo que es posible que hagamos.

Es algo que es nuestra responsabilidad.

Pero Jesús nos mandó ser perfectos en esta vida, Su mandato en Mateo 5 : 48 es para llevarse a cabo en esta vida, no para dejarlo solo para la vida en el cielo.

Sería contrario al mandato de Jesús, pensar que en esta vida, no debemos ni podemos ser perfectos (en el amor a Dios y al prójimo) y que por algún milagro será al morir que podremos ser perfectos.

Aún y cuando la muerte física vino como un mal sobre la raza humana, debido al pecado original de Adán, esa muerte física no tendría el poder milagroso de hacerlo a uno perfecto.

Sería atribuirle un milagro divino y de transformación a la muerte física, la cual vino como castigo a la raza humana, por el pecado original.

Atribuirle poder al postrer enemigo, es decir a la muerte, el poder de dar la perfección y completa santidad ó entera santificación, a un creyente en Jesús, suena difícil de creer, suena ilógico.

¿Acaso la muerte física tiene un poder de dar perfección y completa santidad ó entera santificación, acaso el Espíritu Santo no tiene ese poder y entonces la muerte tiene que entrar en acción, ante la impotencia de Dios y su Espíritu Santo en santificar a un creyente en Jesús?

“Y el postrer enemigo que será destruido, es la muerte”  1a Corintios 15 : 26.

La muerte física hará que el espíritu, se desprenda del cuerpo físico corruptible, y la verdadera esencia del ser humano su espíritu quede libre del cuerpo físico, pero la naturaleza pecadora del ser humano está en su verdadera esencia en el espíritu, no en el cuerpo físico, por lo tanto, esa naturaleza pecadora en la esencia del ser humano, en su espíritu, debe ser quitada.

Entonces para entrar al cielo, el creyente en Jesús ya debe ser perfecto (en el amor a Dios y al prójimo) y estar  completamente santificado.

De hecho sin santidad nadie verá al Señor como dice en Hebreos 12 : 24.

De hecho nadie con mancha, puede entrar al cielo, nadie que no sea ya perfecto puede entrar al cielo.

“No entrará en ella, cosa inmunda, o que hace abominación y mentira…” Apocalipsis 21 : 27.

Como la Biblia enseña que después de la muerte física solo se puede ir al cielo ó  al infierno, (sólo hay 2 opciones), entonces la perfección y completa santificación debe ser alcanzada en esta vida para poder entrar al cielo y ver a Dios.

Recordemos entonces que para poder entrar al cielo y ver a Dios es necesario:

1 Arrepentirse de pecado, dejar de pecar. El Señor Jesús cuando empezó su ministerio en la tierra, llamaba a los pecadores a arrepentirse de sus pecados.

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir:  Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”

Mateo 4 : 17

El pecador que no reconoce haber pecado contra Dios y que por lo tanto se merece el juicio y castigo de Dios, no puede ver su necesidad de salvación, y por lo tanto no puede ver la necesidad de creer en Jesús el único salvador, y si no puede ver que como pecador merece el justo juicio y castigo de Dios, y que Dios ofrece la salvación por medio de creer en Jesús, no podrá valorar y apreciar el amor y misericordia de Dios.

2 Creer en Jesús, Dios Hijo el que murió en lugar del pecador, recibiendo el castigo que el pecador merecía.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”  Juan 3 : 16.

3 Nacer de nuevo, nacer a la vida espiritual, ser hecho una nueva criatura, esto sólo lo puede obrar el Espíritu Santo.

“Respondiendo Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” Juan 3 : 3

4 Y estar en santidad (al 100%) al momento de la muerte física.

“Seguid la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá al Señor”  Hebreos 12 : 14

Solo el estar en santidad al 100%, nos permitirá ver a Dios, y entrar al cielo.

Un creyente en Jesús, nacido de nuevo, que aún está en algún pecado, y está al 95% ó 75% de santidad, no puede morir y ver a Dios, la santidad debe ser al 100%. Para entrar al cielo no hay una fila que diga santidad menor al 100% entre por aquí.

No puede uno entrar al cielo con 90% de santidad, 5% de lujuria y 5% de falta de perdón al prójimo.

Dios es Santo, 100% Santo y no tolera el pecado.

Entonces se requiere santidad al 100% para ver a Dios y entrar al cielo, y esto implica:

Arrepentimiento completo de pecado, no más pecado, no tener pecado escondido, no tener pecado no admitido, no tener pecado no confesado, no estar en práctica de pecado.

Y andar en santidad obedeciendo los mandamientos morales de Dios.

Jesús enseñó que solo los que se mantienen obedeciendo a Dios, podrán entrar al cielo.

“No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”    Mateo 7 . 21

Se requiere santidad y ser perfecto, sin mancha, para entrar al cielo, entonces, un creyente con espíritu con naturaleza pecadora, no puede entrar al cielo.

No veo como pueda ser posible que alguien con pecado, ni siquiera con su espíritu con la naturaleza pecadora original pueda entrar al cielo y ver a Dios. No puedo ver como sea posible que un creyente en Jesús aún y nacido de nuevo, con 99% de santidad y 1% de pecado pueda entrar al cielo y ver a Dios.

Si tú crees que eso es posible, necesitas  estudiar los atributos de Dios, para tener presente que:

Dios es omnisciente, y no ignora el pecado de nadie.

Dios es santo y no puede tolerar el pecado, ni siquiera un poquito de pecado.

Dios es justo y no puede dejar al que tiene  pecado (aunque sea un poquito)  sin castigo.

Entonces, tenemos un elemento adicional como requisito para ver a Dios y entrar al cielo.

Repasando, se requiere:

1 Arrepentirse de pecado.  Si alguien no admite su pecado, no se puede arrepentir y si no hay arrepentimiento, no se deja el pecado, y se debe dejar el mal camino de pecado, si un pecador no admite que está en pecado contra Dios, y no reconoce que es merecedor de su juicio y castigo, entonces ese pecador no puede sentir ni ver ninguna necesidad de salvación.

2 Creer en Jesús, porque su sangre nos expía (limpia) de pecado y por nuestra fe en Jesús, somos justificados (declarados no culpables).

3 Nacer de nuevo, nacer a la vida espiritual, ser regenerado.

4 Estar al 100% de santidad al momento de la muerte física.

5 Estar en completa y entera santificación (espíritu perfecto sin mancha de naturaleza pecadora) al momento de la muerte, por lo menos al momento justo previo a la muerte física, pero puede ser mucho antes.

Jesús nos mandó ser perfectos en esta vida, lo más seguro es que nuestro cuerpo físico no estará perfecto al morir, pero nuestro espíritu si debe ser perfecto en santidad y completa santificación antes de morir, nuestro espíritu debe estar en completa santificación ó entera santificación antes de morir físicamente, para poder ver a Dios y entrar al cielo.

De los puntos anteriormente señalados, algunos los debemos hacer nosotros como arrepentirnos y creer, eso solo lo podemos hacer nosotros, Dios no lo puede hacer por nosotros ni nos obliga a hacerlo. Ningún ser humano le podrá reprochar a Dios, es que no me regalaste fe para creer en Jesús y por eso no creí en El, porque la fe para creer en Jesús no es ningún regalo de Dios, el regalo de Dios es la salvación y cada ser humano tiene en si mismo la posibilidad de poder poner su fe en Jesús, o no ponerla ó ponerla en un santo, un buda, una virgen, etc.

Pero el nacer de nuevo, eso solamente lo puede hacer el Espíritu Santo de Dios.

En cuanto a andar en santidad, nos corresponde a nosotros el obedecer a Dios y sus mandamientos, su ley moral (Mateo 7 : 21).

“Si me amáis guardad mis mandamientos”  Juan 14 : 15

Es nuestra responsabilidad el hacer la voluntad de Dios y andar en santidad.

Nosotros nos consagramos a Dios, nos corresponde a nosotros crucificar nuestra carne, morir al pecado, presentar nuestros cuerpos como un sacrificio vivo al Señor.

Y Dios nos santifica, El obra en nosotros la completa santificación.

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo, y todo vuestro ser espíritu y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”  1ª Tesalonincenses 5 : 23.

Dios es quien nos santifica completamente con el propósito de preservar nuestro espíritu irreprensible de pecado (de tener el espíritu perfecto y sin mancha de pecado), al regreso de Jesús, ó al momento del rapto de la iglesia, ó al momento de la muerte física.

Para entonces poder entrar al cielo, como espíritus de hombres justos hechos perfectos como dice Hebreos 12 : 23.

“Santifícalos en tu verdad…para que también ellos sean santificados en la verdad”

Juan 17 : 17 – 19.

“…ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo”   Romanos 15 : 16.

“… así como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a si mismo por ella, para santificarla..”

Efesios 5 . 26.

“… a los llamados santificados en Dios Padre”  Judas 1

 

Nosotros haremos nuestra parte en ir hacia la perfección (Hebreos 6 :1):

Muriendo al pecado.

“Limpiémonos de toda contaminación de carne y espíritu perfeccionando la santidad en el temor de Dios”  2ª Corintios 7 : 1.

“Os ruego que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo”  Romanos 12 : 11.

Y Dios hará su parte en santificarnos.

“Santificaos pues y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. Y guardad mis estatutos y ponedlos por obra. Yo Jehová que os santifico”  Levítico 20 : 7 – 8.

Cuando reconocemos y admitimos que hemos pecado contra Dios, admitimos que somos pecadores que merecemos el juicio y castigo de Dios, y nos arrepentimos de nuestro pecado, creyendo en Jesús es el principio de un camino que debemos recorrer en santidad, obedeciendo a Dios.

Cuando el Espíritu Santo nos hace nacer de nuevo, si obedecemos a Dios, andando en santidad, y creemos que El nos puede dar completa santificación, vamos en camino al cielo para poder ver a Dios.

Nada de lo que podamos hacer puede ser considerado una obra que nos pueda comprar la salvación, la salvación es de Dios, por su gracia y la pone a nuestro alcance mediante nuestra fe en Jesús. El ser humano no puede hacer absolutamente nada para borrar o expiar su pecado, solo la sangre que derramó Jesús, es capaz de expiar ó limpiar el pecado del ser humano, solo hay 2 opciones, el pecador sufre el juicio y castigo de Dios que merece por su pecado ó pone su fe en Jesús como el Dios encarnado que sufrió el castigo en sustitución del pecador.

Dios te regala la salvación pero es tu responsabilidad cuidar tu salvación, si ya has recibido de Dios el regalo de la salvación cuida tu salvación, andando en santidad y si llegas a pecar, se rápido para arrepentirte, dejar el pecado, confesarlo a Dios y levantarte, pero si luchas aún con pecado y has hecho tu parte en consagrarte a Dios, en mortificar tu carne, pide a Dios que obre en ti la completa santificación.

La completa ó entera santificación no significa que uno quede imposibilitado para pecar.

Porque seguimos viviendo en un mundo caído y Satanás aun puede tentar y uno está en un cuerpo físico corruptible.

Pero si aún después de que Dios le da a uno la entera santificación, uno peca es por decisión de uno, no me pueden forzar a pecar.

En tal caso, uno debe ser pronto para arrepentirse y confesarle a Dios su pecado.

Porque sin santidad al 100% nadie verá al Señor.

Aún si:

En el pasado te arrepentiste de pecado.

Crees en el Señor Jesús.

Has nacido de nuevo, has sido hecho nueva criatura regenerada, por la obra del Espíritu Santo.

Te has consagrado a Dios.

Has sido completamente santificado, por la obra de Dios en ti.

Y llegas a pecar por tu decisión, y mueres en pecado, mueres mientras pecas, ó mueres con pecado no admitido, no arrepentido, no confesado, entonces NO mueres en santidad al 100% y no puedes ver a Dios, ni entrar al cielo.

La sangre de Jesús, no puede expiar el pecado que no admites, el pecado que quieres esconder, el pecado del cual no te arrepientes y no abandonas, y el pecado que no confiesas a Dios.

Invitación.

Eres un creyente en Jesús, que ya has nacido de nuevo, porque el Espíritu Santo te hizo una nueva criatura, te dio vida espiritual, aún llegas a luchar contra el pecado, caes en pecado y te levantas, conságrate a Dios, haz morir tu carne y pide a Dios obre en ti la completa santificación.

Reflexión.

A lo largo de la Biblia, de principio a fin, se puede apreciar que lo primero que Dios quiere del ser humano es la santidad.

Algunos predicadores señalan equivocadamente que lo primero que Dios quiere para el ser humano, es que el ser humano sea feliz.

Dios quiere que el que cree en Jesús y ha nacido de nuevo, le obedezca y ande en santidad.

“Sed santos porque yo soy Santo”  Levítico 20 : 7

Dios nos hizo a su imagen y semejanza, y Dios es Santo, y quiere que seamos santos como El, a su imagen y semejanza en santidad también.

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Dios ama al pecador y odia al pecado – ¿Cierto ó falso?

Dios ama al pecador y odia al pecado – ¿Cierto ó falso?

Es común el escuchar ésta frase popular que a veces, sin duda, la pronuncian personas bien intencionadas.

Se entiende que ésta frase es una modificación de una frase de San Agustín de Hipona (Aurelius Agustinus Hipponensis), a quien se le atribuye la frase: Ama al pecador, odia al pecado.

Lo que es cierto es que en la Biblia, no se encuentra ni la frase de Dios ama al pecador y odia al pecado, ni tampoco se encuentra en la Biblia la frase de Ama al pecador y odia al pecado.

Lo mejor sería ver que dice la Biblia, que revela la misma acerca del carácter de Dios, y su opinión y sentir por el pecador.

Si después de un estudio y análisis llegamos a la conclusión de que Dios ama al pecador se podría concluir que el pecador no tiene problemas y que puede continuar cometiendo pecado, pero si después de un análisis honesto se concluye que la evidencia que muestra la Biblia es que Dios odia al pecador y no sólo al pecado, entonces el pecador está en graves problemas y necesita alguien que lo salve de esa situación.

Pecado y pecador van unidos y son inseparables.

El empleado irresponsable.

Supongamos que usted es dueño de un negocio, usted es dueño y jefe de su propio negocio, y usted tiene un empleado que continuamente llega tarde, se toma mucho más tiempo del permitido para el almuerzo, se sale del trabajo mucho antes de su horario fijado.

Además llega a tener ausencias continuas, argumentando diversas razones y en ocasiones ni siquiera intenta explicar sus ausencias, pero es el primero a la hora de formarse para recibir su comprobante de pago de salario.

Usted como dueño del negocio, tiene un problema, y le llama al empleado para que le rinda cuentas, y usted le dice que sus actos irresponsables demuestran que es un empleado irresponsable.

El empleado le argumenta que el culpable es la irresponsabilidad, que usted debe estar en contra de la irresponsabilidad y actuar contra ella, pero que usted como un buen jefe cristiano debe amarlo a él, y no tomar acciones en su contra, le argumenta que así como Dios ama al pecador y odia el pecado así usted debe amarlo a él, (al empleado irresponsable) y debe pagarle su salario completo, a pesar de sus ausencias, pero que usted en todo caso, debe enojarse solamente contra la irresponsabilidad, no contra el empleado irresponsable.

Usted no puede tomar acciones contra la irresponsabilidad, usted no puede decirle al empleado, bueno entonces te puedes ir y te pagaré tu salario completo y puedes continuar así, ahora sal de mi oficina y ve y dile a la irresponsabilidad que venga a mi oficina porque tengo que hablar seriamente con ella.   Eso sería absurdo.

El empleado es quien comete los actos irresponsables, y él debe ser sometido a disciplina, la irresponsabilidad no es un ente al que usted puede someter a disciplina y castigo, usted debe disciplinar y castigar al empleado irresponsable.

La irresponsabilidad no es una persona y no puede ser castigada y disciplinada, es el empleado irresponsable quien debe ser disciplinado y castigado.

El hijo desobediente.

Ahora suponga usted como madre ó padre, tiene un hijo pequeño, y le da instrucciones de que no juegue con la pelota dentro de la casa, mientras usted sale por unos momentos.

Cuando usted regresa a la casa un poco más tarde encuentra que existen varios artículos rotos, floreros, el televisor está roto, y ve que el chico ha estado jugando con la pelota dentro de la casa, desobedeciendo su instrucción.

Cuando usted está a punto de tomar al niño para aplicar disciplina corporal, cosa que es Bíblica, vea los siguientes textos:

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece, mas el que lo ama, desde temprano lo corrige” Proverbios 13 : 24

“No rehúses corregir al muchacho, porque si lo castigas con vara, no morirá.

Lo castigarás con vara y librarás su alma del Seol” Proverbios 23 : 13 – 14.

Bueno, justo cuando usted está a punto de aplicar disciplina bíblica al hijo desobediente, su hijo le dice, debes amarme a mí que he sido desobediente, y no castigarme, pero debes castigar a la obediencia, amarme a mi tu hijo desobediente y no castigarme, sino darme un regalo, y tu enojo y castigo lo debes aplicar sobre la desobediencia.

Usted no puede decirle a su hijo, está bien te puedes ir sin castigo, y al contrario te daré un premio, ahora vete a jugar con tu pelota dentro de la casa y ve y dile a desobediencia que venga porque tengo que hablar con ella seriamente.   Absurdo.

El hijo es quien ha sido desobediente y él es quien tiene que ser disciplinado, usted estaría justamente enojado con él porque le ha desobedecido y haría justicia en disciplinarlo y castigarlo por su desobediencia.

El pecador es quien comete el pecado, el pecador es responsable por sus pecados.

Y es por eso que Dios debió expulsar a Adán y Eva del paraíso (del Edén) cuando pecaron, Dios no podía decirles, bueno se pueden quedar ustedes pecadores, pero debo expulsar del Edén al pecado.

¿Qué revela la Biblia, acerca del sentir que tiene Dios por el pecador?

Veamos los siguientes textos:

“Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Jehová Dios de Israel…”  1 Reyes 11 : 9

El anterior texto es claro y contundente al mostrar que Dios se enojó con Salomón por sus pecados, y de ninguna forma indica algo absurdo como decir que Dios se enojó contra los pecados, y seguía feliz con Salomón.

“Abominación son a Jehová los perversos de corazón” Proverbios 11 : 20

“Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días” Salmo 7 : 11

“Jehová prueba al justo;
Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.

 Sobre los malos hará llover calamidades;
Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.

Porque Jehová es justo, y ama la justicia;
El hombre recto mirará su rostro. ”  Salmos 11 :  5 – 7

“Los insensatos no estarán delante de tus ojos;
Aborreces a todos los que hacen iniquidad.

 Destruirás a los que hablan mentira;
Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová
” Salmos 5 : 5 – 6

“Porque Jehová abomina al perverso”  Proverbios 3 : 32

“Abominación son a Jehová los perversos de corazón”  Proverbios 11 : 20

Si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándose a ellos. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado” Josué 23 . 16

Es precisamente porque Dios es Santo, y justo que El aborrece al pecador.

Dios no obra con maldad, Dios es perfecto y por eso aborrece al practicante de maldad, al pecador.

Ejemplos bíblicos de la ira de Dios contra el pecador (aún y cuando sean parte de su pueblo) y del castigo ejercido sobre ellos.

Hay muchos ejemplos a lo largo de la Biblia, expondré sólo unos cuantos:

“Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová, y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento” Números 11 : 1.

“Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi….tomó del anatema, y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.

Y los de Hia mataron de ellos unos treinta y seis hombres….Y Jehová dijo a Josué: … Israel ha pecado y aún han quebrantado mi pacto que yo les mandé y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido y aun lo han guardado entres sus enseres” Josué 7 : 1 -11.

En Hechos 5 : 1 – 11 vemos como Ananías y su esposa que habían ya creído en Jesús, y habían conocido la luz, llegaron a mentir en cuanto al dinero obtenido por la venta de su propiedad y de esta forma mintieron a Dios, quien los juzgó inmediatamente matándolos en el momento de sostener su mentira en cuanto al dinero obtenido y entregado por la venta. Para Ananías y su esposa quienes ya habían creído en Jesús, fue más importante el conservar algo de dinero, que el mantenerse en santidad y en honestidad ante Dios.

Consideraciones:

El mal entendimiento de que Dios ama al practicante del pecado, deriva de una falta de conocimiento de Dios, del desconocimiento de los atributos de Dios, de desconocer acerca de su santidad, justicia, ira, y de solamente destacar su amor.

Dios siendo santo ama el bien y por lo tanto odia el mal, Si Dios ama el bien, debe odiar el mal, si no, no es congruente, pero el mal no es una persona que se pueda castigar, el mal, el pecado lo comete el ser humano, y por lo tanto, Dios odia al malo que hace el mal, Dios odia al pecador que comete el pecado.

Aquí es conveniente explicar que es el pecado, para que así como el empleado irresponsable, ó el hijo desobediente no tengan excusa de decir que no sabían que sus actos eran malos, es mejor que el empleado irresponsable tome ofensa cuando se le explica que está en graves problemas por su irresponsabilidad y que ya no tiene futuro en esa empresa, para que si ese empleado irresponsable valora su empleo, se arrepienta de su irresponsabilidad y se componga si es que desea tener otra oportunidad de continuar con vida en ese empleo, de igual forma es necesario que el pecador oiga que es el pecado para que aún y cuando se enoje y tome ofensa, si ese pecador se da cuenta de que tendrá que enfrentar el odio y la ira de Dios y su justo juicio, si ese pecador se arrepiente de su inmoralidad y pecado, pueda acudir a Dios para tener salvación de su juicio y dejar de practicar su inmoralidad y pecado.

El pecado es la transgresión a las leyes morales de Dios, y por mencionar solo algunos pecados, son la lujuria, el tener pensamientos de lujuria, el cometer pensamientos de agresión, el robar, ya sea mediante el hacer engaños y trampas para no pagar lo debido, el robar mediante no pagar deudas, el robar mediante internet para robar música y películas para obtenerlas sin pagar por ellas cuando el autor las puso a su venta a cambio de un precio para su adquisición, el robar a otro, el cometer lujuria viendo pornografía, el satisfacer relaciones sexuales y carnales (ya sea tan sólo en la mente ó con el cuerpo) fuera de la relación del matrimonio, fornicación, el cometer inmoralidad sexual por medio de la homosexualidad, adulterio, la embriaguez, la idolatría, la hechicería, brujería, santería, el asesinato de inocentes, aún por medio del aborto y muchos más,

La ira de Dios contra el pecador y ejerciendo castigo sobre el pecador se revela a lo largo de toda la Biblia (Diluvio, la destrucción de Sodoma y Gomora), y además del juicio final en el que los pecadores no anotados en el libro de la vida son puestos en el lago de fuego y azufre, pero se revela aún antes del juicio final, así se muestra el justo castigo y juicio de Dios contra aquéllos que han llegado a creer en Jesús, pero llegan a pecar contra Dios, (véase el juicio y castigo que Dios dio a Ananías y Safira por mentir en Hechos 5 : 1 -11).

Dios toma muy en serio el pecado que comete el pecador y mucho más seriamente el pecado que llega a cometer el que ha llegado a creer en Jesús y ha nacido de nuevo, pues ya han conocido la luz y mayor responsabilidad tienen de andar en santidad y alejados del pecado.

Entonces el pecador está en graves y eternos problemas, pues el pecador es merecedor de la ira y odio de Dios, y Dios tiene la autoridad como juez justo y santo de castigarlo por sus pecados, con un castigo que nunca termina, con tortura sin fin en el lago de fuego y azufre.

Entonces el pecador que se auto-justifica sus pecados y que no reconoce su inmoralidad, no tiene posibilidad de salvarse de ese merecido castigo.

El pecador que reconoce que ha pecado contra Dios y quiere estar bien con Dios, tiene aún esperanza pero necesita de un Salvador de esa ira de Dios y de ese castigo justo de Dios.

Conclusión – Puntos a recordar

El pecado no puede ser odiado ni castigado, no es una persona.

El pecador es responsable de sus pecados (de sus transgresiones a la ley de Dios)

El pecador merece el odio y castigo de Dios que es Santo y justo y Dios entonces descargará su ira contra el pecador y lo juzgará con justicia y con castigo justo lo pondrá para tortura sin fin en el lago de fuego, por lo tanto el pecador se enfrenta ante un problema de consecuencias graves y eternas.

Dios quiere que el pecador se arrepienta y deje sus malos actos y su inmoralidad, y deje de pecar.

Entonces la evidencia Bíblica demuestra que Dios odia y aborrece al pecador.

Dios no estaba obligado a dar un camino de salvación al pecador, como juez justo debe juzgar y castigar.

La misericordia y amor de Dios, no hacen sentido y no pueden ser comprendidas por el pecador que ignora que ha pecado contra Dios, y que ignora la gravedad de su pecado, que ignora la ira de Dios contra el pecador, que ignora la justicia de Dios, y del castigo que merece el pecador.

El pecador que entiende y reconoce que ha pecado contra Dios, y que ve la gravedad de su pecado y que entiende que es merecedor de la ira de Dios y de su juicio y castigo, estará en posibilidad de apreciar y valorar la misericordia de Dios, y la salvación que Dios ofrece por gracia (gratis) al pecador.

Pero, aún y cuando el pecador es merecedor de la ira de Dios y de su castigo justo, aún así, Dios en su misericordia y amor, aún cuando el pecador no merece el amor de Dios, y aún y cuando el pecador nunca podría hacer nada para hacerse merecedor al amor de Dios ni hacer nada para merecer el camino de salvación que ofrece Dios, aún así Dios demostró su misericordia ante los pecadores, al hacer disponible para ellos una posibilidad de salvarse de la ira de Dios y de su castigo justo.

Dios amó al mundo, a todo ser humano de tal forma que puso a disposición de toda la humanidad una salvación del merecido castigo que les corresponde por sus pecados, esta salvación la puso a través de Jesús el Cristo.

Jesús el Cristo puso su vida como sustituto del pecador, para recibir la ira de Dios, para aplacar la ira de Dios contra el pecador (esto es la propiciación) y así reconciliarnos con Dios, Jesús puso su vida para recibir la muerte que le corresponde al pecador.

Pero esta posibilidad de salvarse de la ira y castigo de Dios, aún y cuando Dios la puso disponible para todo ser humano, sólo funciona y es efectiva para el que cree en Jesús el Hijo de Dios, (Dios hecho carne y hueso), y pone su fe en él.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3 : 16

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”   Romanos 5 : 8 – 10

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Predicaciones Escritas – Varios Temas

Predicaciones Escritas – Varios Temas

Abajo los enlaces a las Predicaciones Escritas:

El significado de la crucifixión, muerte y resurrección de Jesús

¿Estuvo Jesús realmente 3 días y 3 noches en la tumba como profetizó ó la tradición religiosa no hizo bien las cuentas?

¿Puede Dios perdonar al pecador así nada más perdonándolo y ya ?

Sodoma y Gomorra – Ciudades en las que sus habitantes continuamente pecaban y fueron destruidas por Dios

Expiación de pecados – Corderos sin mancha y el Cordero de Dios

Juan 3 : 16 Explicación de Porque de tal manera amó Dios al mundo

Orando persistentemente, no cayendo en desánimo, teniendo fe en Dios. Pase lo que pase y se vean las cosas como se vean, persiste en la oración, mantén tu fe en Dios

El que dice ser ateo y dice Dios no existe

La resurrección de Jesucristo, y porque ofreció su vida para morir por pecadores

La importancia de perdonar al prójimo. La Parábola de los dos deudores

Arrepentimiento en Nínive. El mensaje de Jonás. Como Dios probó a Jonás

Obediencia, Fidelidad. Cualidades que Dios busca y prueba en los cristianos

Job – Una enseñanza de cómo es la vida real

Noé, los gigantes, el diluvio y el arca. La historia real Biblica – Porque Dios destruyó el mundo de Noé

El cristiano en un mundo de pruebas, dificultades y tribulación. El propósito de las pruebas en la vida del cristiano

El temor al juez y el temor a Dios. El temor Bíblico que se debe tener a Dios – El temor que sobrevino cuando Ananías y su esposa murieron por mentirle a Dios

Nacer de nuevo, requisito para entrar al cielo

Caín y Abel – El pecado está a la puerta acechando – Una ofrenda aceptada y otra no

Ocultismo y sus peligros. Prácticas ocultistas, transgresiones a la ley de Dios, que abren la puerta a los agentes de Satanás

Como cuidar mi salvación. Como andar en santidad. Como se infiltra Satanas en los cristianos

Imponer manos a la ligera sus riesgos y los riesgos de caer en el espíritu cuando oran por tí

¿ No pagar deudas es pecado ?

¿Qué es el diezmo Bíblico? ¿Es un mandato para los cristianos que viven bajo el nuevo pacto de la sangre de Jesús? Como ofrendar

Sean perfectos como su Padre en los cielos es perfecto – Completa santificacion

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sermones escritos para predicar


Sobre la enseñanza de la sanidad física en la expiación. .

Sobre la enseñanza de la sanidad física en la expiación.

En la vida real no todos los creyentes en Jesús sanan de sus enfermedades ó dolencias físicas.

Aunque hay quienes enseñan que la sanidad física es parte del beneficio que ofrece la obra de expiación de Jesús en la cruz, y enseñan que por lo tanto la sanidad física está a demanda del creyente en Jesús, con tan solo declararla por fe, y que si el creyente no sana es por falta de fe.

Muchos creyentes en Jesús han escuchado algunas enseñanzas sobre que la expiación de Jesús fue para dar sanidad física y estos creyentes en Jesús han tomado como válidas tales enseñanzas y doctrinas falsas, debido a que no han estudiado con cuidado la Biblia y en particular la obra expiatoria de Jesús en la cruz.

Jesús ciertamente puede sanar, Dios puede sanar, pero la sanidad física no está relacionada ni de ninguna manera incluida en la obra expiatoria de Jesús el Cristo, en la cruz, como mostraré más adelante.

Voy a mencionar algunas de las enseñanzas falsas que han propagado algunos famosos.

Oral Roberts.

Oral Roberts enseño que:

“Sabe que es la voluntad de Dios, no sólo sanar a otros pero a ti también. La sanidad está en la expiación y por lo tanto incluye todo”   Oral Roberts – If you need healing do these things.

Sin embargo, no se puede afirmar categóricamente y absolutamente que en todos los casos, la voluntad de Dios sea la sanidad física de toda persona, por cierto que Dios se interesa más en la salud espiritual del individuo antes que en su sanidad física, pero esto sólo lo sabrás si tú estudias la Biblia para ante todo conocer a Dios, conocerlo a El, y Su voluntad, y conocer a Jesús el Cristo quien El envió al mundo.

Basta con leer un solo pasaje bíblico (2 Samuel 12) para saber que en ocasiones la voluntad de Dios ha sido una enfermedad física y que no haya sanidad de ésta, en el caso específico de David, el hijo que tuvo producto de su adulterio, Dios lo hirió con enfermedad para muerte, Dios mandó enfermedad sobre un inocente, pero recuerda que los propósitos de Dios son muy altos, que El obra con perfección y justicia, y yo pienso que Dios entre otras cosas, hasta libró a ese bebé de crecer en la casa de David que sufriría las consecuencias de sus pecados de adulterio, y homicidio, cuando luego uno de sus hijos violó a su hermana, y otro de sus hijos mató al hermano violador.

Dios ciertamente puede mandar la enfermedad como un juicio y castigo, como ocurrió cuando Dios mandó la enfermedad de lepra sobre la hermana de Moisés, porque ella pecó (Números 12 : 9 – 11).

La expiación de Jesús en la cruz fue para la remisión de pecados, pero como vemos que señaló Roberts y muchos otros famosos, enseñan falsamente que la expiación de Jesús en la cruz también fue por sanidad física.

Roberts señaló:

“Jesús de Nazareth quien él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras enfermedades. Si Jesús tomó nuestras enfermedades, no necesitamos tenerlas ya más….El tomó nuestras enfermedades específicas sobre su propio perfecto cuerpo sin pecado, en pago completo por el castigo del pecado”

“La enfermedad no es parte del plan de Dios y no diseñado por Su voluntad.” Oral Roberts, “Why I know that God wants to heal you,” Abundant Life, Sept. 1976).

Pero es falso que Jesús haya tenido enfermedades físicas en su cuerpo en su obra expiatoria en la cruz, su obra fue expiatoria por los pecados y no por enfermedades, Roberts también fue en contra de la verdad al afirmar que la enfermedad no es voluntad de Dios, cuando en casos específicos como el del hijo de David y la hermana de Moisés, si fue por la voluntad de Dios.

Kenneth Hagin Sr.

Kenneth Hagin Sr. También ha propagado la falsa enseñanza de sanidad en la expiación.

Hagin señaló:

“Como la salvación, la sanidad es un regalo ya pagado en el Calvario. Todo lo que tenemos que hacer es aceptarlo” (Hagin, Healing Belongs to Us, p. 32).

En su libro Seven Things You Should Know about Divine Healing, Hagin señaló:

“la sanidad está en el plan de redención de Dios….sabemos que el dolor, enfermedad que parece estar en nuestros cuerpos fue puesto sobre Jesús. El lo cargó, nosotros no necesitamos cargarlo. Todo lo que necesitamos hacer es ponernos de acuerdo con Dios y Su palabra y aceptar que él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras enfermedades, y por sus heridas somos sanados”.

Todos los creyentes deberían entender bien que su sanidad fue consumada en Cristo. Cuando vengan a saber eso en sus espíritus, tal como en sus cabezas, ese será el fin de la enfermedad en sus cuerpos.”

Jesús hizo una obra expiatoria por pecados en la cruz, y no por enfermedades físicas, y Hagin añadió a su falsa enseñanza, que la sanidad estaba disponible tan fácil como a la demanda de cualquier creyente que se pusiera de acuerdo con Dios, ó que simplemente con entender tal falsa enseñanza sería el fin de las enfermedades.

Yonggi Cho.

Yonggi Cho, otro famoso proponente del llamado “evangelio” de prosperidad material y salud física, dice en su libro:

Salvation, Health & Prosperity Our Threefold Blessings in Christ (Las Tres Bendiciones de Cristo título en español)

Yonggi Cho señala:

“ (Santiago 5:16).Ahí se da a entender que la enfermedad surge a causa del pecado, por eso debemos confesarnos nuestras faltas para que nuestra enfermedad pueda ser curada. Nuestra sanidad está en la gracia redentora de jesús; recibimos la sanidad del cuerpo al mismo tiempo que nuestros pecados son perdonados….

….Este aspecto de la sanidad divina se describe explícitamente en el versículo 5:

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

Esta Escritura fue citada por Pedro explicando con elocuencia que nuestro Señor nos redimió de nuestros pecados y a la vez de nuestras enfermedades:

Nosotros proclamamos la verdad de que, siendo que recibimos a la vez la salvación y los dones de sanidad, todos los que son salvados también deben ser sanados.

Por lo tanto ninguno podría contradecir la verdad de que Jesús mediante Su obra redentora también nos redimió de nuestras enfermedades y dolores.

Por lo tanto, si nosotros creemos que Cristo nos redimió de nuestros pecados, también debemos creer que nos redimió de nuestras enfermedades.

Si no podemos creer en ambos puntos de la redención, no debemos creer en ninguno, pues jesús llevó tanto nuestros pecados como nuestras enfermedades. Si es verdad que Jesús llevó nuestros pecados e iniquidades, también es cierto que quitó nuestras enfermedades y dolores. “

Pero Yonggi Cho falla al decir que todas las enfermedades sean a causa de pecado, pues en la vida real, no toda enfermedad es consecuencia de pecado, además de que señala también como los demás proponentes de esta falsa enseñanza que Jesús hizo en la cruz una obra para redimirnos de enfermedad.

Kenneth Copeland 

Kenneth Copeland añadiendo a la falsa enseñanza de sanidad en la expiación, inclusive ha dicho que la expiación de Jesús también fue para acabar con la pobreza. Dice “Dios puso nuestro pecado, enfermedad, pena, dolor y pobreza sobre Jesús en el Calvario” Kenneth Copeland The Troublemaker.

Benny Hinn.

Benny Hinn dice en su enseñanza 7 purposes of divine healing

Propósito 6 Jesús sana para mostrar el poder en su sangre.

La sangre de Jesús fue derramada para perdón de pecados y proporcionar sanidad.

Además Benny Hinn añade a esta falsa enseñanza de sanidad en la expiación, que la comunión se toma también para sanidad física.

En la Biblia, la obra de Jesús en la cruz fue solamente por expiación de pecados.

“quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” 1ª Pedro 2 : 24 – 25

Este es uno de los pasajes que utilizan como base quienes enseñan la falsa doctrina de que la obra expiatoria de Jesús en la cruz incluyó sanidad física.

En el texto Pedro se refiere claramente a Isaías 53 : 5, y Pedro señala que Jesús cargó sobre si mismo nuestros pecados (no enfermedades), porque debido a que éramos como ovejas descarriadas, lo cual se refiere a que estábamos en transgresiones y pecados contra Dios.

La ilustración de que éramos como ovejas descarriadas no se refiere a que padeciéramos enfermedades físicas.

Así que Pedro ilustra que de nuestro malestar espiritual de andar como ovejas descarriadas, la obra expiatoria de Jesús, esa expiación que hizo Jesús en la cruz cargando con nuestros pecados, nos ha sanado en un sentido espiritual. para restaurar nuestra relación con Dios, por eso dice que gracias a esa obra expiatoria de Jesús en la cruz ahora hemos vuelto al Padre, pues Pedro hacía alusión al pasaje de Isaías 53 : 5 donde también Isaías señalaba que nosotros nos apartamos del camino de Dios, para seguir como ovejas descarriadas nuestro propio camino.

Ya que analizando este versículo de 1ª Pedro 2 : 24, junto con el versículo 25, es evidente que Pedro se refiere a una sanidad espiritual, no son tantos los falsos maestros que utilizan éste pasaje, pues no les sirve para promover su falsa enseñanza.

El pasaje de Isaías 53 señala:

“ Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” Isaías 53 : 5 – 6

Isaías profetizando sobre el siervo de Jehová, sobre su elegido Jesús el Mesías, señala que él cargaría sobre sí mismo nuestros pecados, y que por nuestras transgresiones contra Dios, por nuestros pecados, él sufriría heridas, y que el castigo que El recibiría en sustitución nuestra, nos traería la paz, así que por sus heridas tenemos la salvación, la sanidad espiritual.

Porque el que Jesús haya cargado sobre de sí nuestros pecados en la cruz, significa que nos traería solución a nuestro problema espiritual, no habla de problemas de dolencias ó enfermedades físicas.

Jesús ocupó en la cruz el lugar que le correspondía ocupar al pecador, para recibir en sustitución del pecador el castigo de muerte que corresponde a los pecados del pecador.

Jesús ocupó en la cruz el lugar del pecador, para recibir el castigo en lugar del pecador, porque el pecador era merecedor de recibir el castigo y la ira de Dios, por las transgresiones y pecados que todo pecador ha cometido. El pecador merece recibir la justicia de Dios y por tanto merece la muerte, la paga del pecado es muerte (Romanos 6 : 23).

Como el pecador ha transgredido las leyes morales de Dios, ha pecado, entonces el pecador es merecedor del castigo de Dios, pero Dios en su misericordia se dio a si mismo Dios en la persona del Hijo, de Jesús el Cristo, para que Jesús ocupara el lugar correspondiente al pecador y Jesús siendo santo e inocente, recibiera el castigo que merecía el pecador, es decir Jesús recibió el castigo sustituyendo al pecador. Dios tenía que castigar al pecador pues si no lo hiciera sería un juez injusto, pero Dios en su misericordia, ocupó en la persona de Jesús – Dios Hijo, el lugar del pecador, para recibir el castigo que el pecador merecía.

Jesús derramó su sangre santa e inocente, para expiar, borrar los pecados del pecador.

Jesús recibió el castigo que merecía el pecador, por las transgresiones y pecados cometidos por el pecador.

Porque el pecador merece castigo por sus pecados y transgresiones, merece el justo castigo de Dios.

La enfermedad no siempre es consecuencia de pecado, puede ser consecuencia de un virus, de un accidente, por ejemplo, entonces el ser humano ó incluso el cristiano genuino que se enfermó, ¿merece el castigo de Dios? De ninguna manera. Porque el enfermarse no siempre equivale a  haber transgredido las leyes morales de Dios, por tanto el enfermo no merece castigo de Dios por el hecho de haberse enfermado.

La enfermedad en si misma y la pobreza no son en si, transgresiones a la ley moral de Dios, y por lo tanto, no merecen el castigo de Dios.

Es claro y obvio que la enfermedad y la pobreza que sufre una persona no merecen castigo de Dios, por lo tanto, Jesús no ocupó ese lugar en la cruz, para recibir castigo alguno en sustitución del enfermo ni del pobre.

Jesús ocupó en la cruz el lugar del pecador, pero Jesús no ocupó en la cruz el lugar del enfermo ni del pobre.

Las enfermedades pueden tener diversas causas.

Jesús durante su ministerio sanó a los enfermos, expulsó demonios, y lo hizo para dar cumplimiento a la profecía de Isaías 53 : 4, véase Mateo 8 : 17.

Y Jesús aún puede sanar el día de hoy, cierto, pero la sanidad no está a demanda porque haya sido incluida en la expiación de Jesús en la cruz, Jesús no cargó sobre si las enfermedades del pecador cuando estuvo en la cruz.

Y salir de la pobreza, tampoco está a demanda porque Jesús haya cargado sobre si la pobreza del pecador ó creyente en Jesús, cuando estuvo en la cruz, eso es una falsa enseñanza.

La obra de Jesús en la cruz fue para la expiación de pecados, Jesús sufrió y recibió en la cruz el castigo que le correspondía recibir al pecador.

Cuando un pecador arrepentido de sus pecados pone su fe en Jesús, cree que  Jesús el Dios hecho carne y hueso  murió en la cruz por el en su lugar, funciona siempre para salvación, funciona el 100% de las veces,  sin embargo no ocurre lo mismo con la fe para sanidad física.

Esto es debido a que la obra expiatoria de Jesús en la cruz fue para la expiación de pecados, fue para dar salvación al pecador y no fue una obra de ocupar el lugar del enfermo y del pobre en la cruz, por tanto la sanidad física no está disponible con tan solo declararla ó clamarla como si ya hubiera sido incluida en la obra expiatoria de Jesús y estuviera a demanda del creyente.

En la vida real, hay cristianos genuinos, nacidos de nuevo, que tienen fe para sanidad física de ellos ó algun familiar y no se da la sanidad física y no es por falta de fe, no es que ellos sean culpables por su falta de fe y por eso no sean sanados.

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