Costumbre practicada por creyentes pero que no es Bíblica

Costumbre practicada por creyentes pero que no es Bíblica

Muchas personas que son creyentes en Dios, y creyentes en Jesús,  acostumbran dar gracias a Dios, por los alimentos que tienen para comer, y muchos creyentes piden a Dios que “bendiga” los alimentos.

Mientras que el dar gracias a Dios es algo con bases bíblicas, el pedir a Dios que “bendiga los alimentos” no tiene ninguna base bíblica.

Deuteronomio 8 : 10 dice: ”Y comerás y te saciarás y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado”.

En los versos anteriores, Dios muestra al pueblo de Israel que los llevará a una tierra buena, de trigo y cebada y vides, higueras, tierra de aceite, de olivos y miel, tierra en la que no habrá escasez de pan, por lo tanto, el pueblo de Israel, en agradecimiento por los alimentos que tendrían, bendecirían a Jehová, pero no bendecirían el alimento, para que milagrosamente se volviera limpio ó nutritivo.

Existe una antigua bendición judía para dar gracias a Dios, antes de tomar los alimentos:

Baruj ata Adonai Elohenu melej ha olam ha motzi lehem min ha aretz

Bendito eres tu Señor Dios nuestro, Rey del universo, que nos das pan de la tierra.

Así los judíos, bendicen a Dios, por proporcionar el alimento, pero creo que a los antiguos judíos no pensarían en  pedir a Dios, que “bendijera los alimentos” para que milagrosamente se li9mpiaran ó milagrosamente se volvieran nutritivos, pues desde un principio cuando Dios, creó las cosas, Dios vio que eran buenas.

Incluso Jesús, en la llamada última cena, lo que hace al partir el pan es bendecir a Dios, excepto que unas malas traducciones, lo muestran bendiciendo el pan, pero Jesús, siendo judío, seguía las costumbres y enseñanzas judías. (Mateo 26 : 26 y Lucas 24 : 30).

Pero la costumbre que tienen algunos creyentes, costumbre de orar pidiendo a Dios que bendiga los alimentos, no tiene base bíblica.

Veamos ahora si es relevante, si tiene alguna validez, ó no es necesaria, ó si tiene algún efecto.

En primer lugar, y puede parecer chistoso, pero se debe tener tacto, pues si por ejemplo un grupo de creyentes en Dios y Jesús, son invitados a comer a casa de una familia no creyente, y un creyente, ora en voz alta:

“Dios por favor bendice estos alimentos para que nos hagan bien”, la mujer anfitriona que se ha esmerado en cocinar los alimentos, se pudiera sentir ofendida,  pensando ¿acaso estos creyentes piensan que no cocine con esmero, higiene y cariño?

¿Acaso estos creyentes piensan que les estoy dando alimentos rancios, y corren el peligro de sufrir una infección estomacal, ó indigestión?

Caso similar en un restaurant, aunque entiendo que es raro que ocurra algo así, pudiera pasar.

Ahora en la vida real, hay verdaderos creyentes en Jesús,  legítimos, nacidos de nuevo, bautizados en agua y en espíritu santo, que hablan lenguas, y expulsan demonios, y que oran con sinceridad 3 veces al día, algo así como:

Dios bendice estos alimentos para que sean nutritivos y provechosos para mi cuerpo.

Sin embargo en la vida real, el creyente, que ha dicho esa oración, para la cena, llega a pasar noches terribles de indigestión, ó infección estomacal.

Haga memoria y recuerde cuantas veces le ha pasado algo así.

Y sin embargo, en la vida real, esos creyentes, llegan a padecer enfermedades e incluso llegan a morir por algunas cuestiones relacionadas con su salud, por cuestiones relacionadas con su alimentación, de hecho con una mala alimentación, y eso ocurre en la vida real y con todo y esa oración.

Si un creyentes en Dios, un verdadero y genuino creyente en Jesús, ya sea Católico, Protestante, Anglicano, Evangélico, cristiano no denominacional ó de la denominación que sea, si este creyente se alimenta 3 veces al día con una Big Mac, papas fritas, y Coca Cola y las 3 veces del día, ora pidiendo a Dios, que bendiga los alimentos para que le sean nutritivos, la oración no hará que Dios obre milagros 3 veces al día, para eliminar las calorías, ni para eliminar la grasa, ni el azúcar, de tan desbalanceado alimento diario, Dios no obrará ninguna  “transubstanciación” de los alimentos, como tampoco la oración en la comunión ó Eucarestía no convierte milagrosamente pan en vino en sangre ni cuerpo de Jesús.

Si el creyente en Dios y creyente en Jesús, es de los que acostumbra bendecir las cosas, ó declarar las cosas, y antes de comer su Big Mac y sus papas ó patatas fritas, y su enorme Coca Cola, “declara” que esos alimentos le serán nutritivos, que tendrán menos calorías, declara que son bajos en grasas y declara la Coca Cola y le dice a la Coca Cola que ahora no tiene calorías por el poder de la palabra que dice el creyente, en la vida real, la Big Mac, las papas fritas y la Coca Cola que no creen en Jesús, ni creen en las palabras declaradas, seguirán teniendo las mismas calorías, la misma grasa y la misma azúcar, no se operará ningún milagro en los alimentos por declararlos bendecidos ó declararlos nutritivos.

Supongo a ningún creyente se le ocurriría pedir a Dios, “Dios bendice esta película llena de violencia, lujuria y ocultismo que veré ahora para que me sea de provecho”, ni a nadie se le ocurriría declarar que la película que verá llena de violencia, lujuria será edificante, pues aunque lo haga, la película seguirá llena de contenido nada edificante.

En la vida real, las cosas no funcionan así.

Si el creyente va a merendar una enorme rebanada de pastel de chocolate y helado de chocolate con jarabe de chocolate, y antes de eso, ora pidiendo a Dios, que bendiga el “alimento” para que le sea provechoso y nutritivo, en realidad estará gastando su saliva en la oración inútilmente, después de orar y cenar eso, las calorías consumidas serán las mismas, y la lectura de azúcar en la sangre será la misma con ó sin oración por bendición del pastel y helado.

Si el creyente pide a Dios:  “Dios bendice las 4 botellas de vino que me beberé yo solo, para que me sean nutritivas y no me embriague”, con todo y oración, se embriagará y le harán daño.

Las cosas no funcionan así.

Como dije anteriormente, y esta es la reflexión, hay verdaderos creyentes en Jesús, pero que han sustituido con una actividad religiosa, el orar pidiendo a Dios que bendiga los alimentos, para que milagrosamente se vuelvan nutritivos, y acuden  a esa oración, en lugar de ejercer responsabilidad con su propio cuerpo, templo del Espíritu Santo, y tratarlo como tal, amándose a sí mismo, para darle el mantenimiento y cuidado que el cuerpo físico se merece.

Cuando el creyente cambia la responsabilidad de vigilar y cuidar su alimentación, por una cómoda actividad religiosa de pedirle a Dios bendiga el alimento, como esperando que ahora la responsabilidad es de Dios, de obrar el milagro y que el alimento me haga bien,  coma lo que coma, es cuando esa actividad se repite continuamente, día a día, año con año, que ese creyente, verdadero creyente en Jesús y todo, con oraciones por bendición de alimentos y todo, aún así puede llegar a sufrir enfermedades crónicas (diabetes, anemia, niveles altos de colesterol, etc.) e incluso la muerte con causa directa con una mala alimentación.

Bendigamos a  Dios, que nos provee el alimento, pero debemos ejercer nuestra responsabilidad, de cuidar el cuerpo físico, ¿acaso no es el templo del Espíritu santo? y cuidar nuestra alimentación.

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