Cuando Dios manda la enfermedad, cuando Dios no sana, cuando buscar sanidad con médicos y cuando buscar la sanidad divina.

Cuando Dios manda la enfermedad, cuando Dios no sana, cuando buscar sanidad con médicos y cuando buscar la sanidad divina.

¿Dios sana siempre?

¿Hay ocasiones en que Dios manda la enfermedad y la muerte?

¿Un creyente en Jesús debe buscar solamente la sanidad divina ó debe buscar la sanidad de los médicos?

Empezaré mencionando que lamentablemente ha habido casos en que algunos creyentes en Jesús,  han estado envueltos en casos en que sus hijos han enfermado y los padres alegando la sanidad por fe, han negado la atención médica a sus hijos, no los han llevado al médico, “declarando sanidad por fe” y sus hijos han muerto, en varios de estos casos, los padres han enfrentado cargos por homicidio negligente, al negar a sus hijos atención médica, peor aún los falsos maestros religiosos, han dicho que los padres son culpables en tales casos y ha sido su falta de fe la que ha causado la muerte de sus hijos.

Pero veremos que en la vida real, Dios y Jesús no siempre sanan, y no se puede culpar a la persona que no fue sanada por falta de fe, es ridiculo culpar al enfermo o a los padres de un hijo enfermo que no sane diciendoles que es por falta de fe de ellos, tales aseveraciones falsas y ridículas provienen de falsos maestros y de personas que ignoran casi todo sobre como funciona el universo.

En la vida real vemos que:

Hay ocasiones en que Dios envía la enfermedad y la muerte.

Dios no siempre sana, incluso en casos en que la persona es un legítimo creyente en Jesús, incluso en casos en que los padres de un hijo enfermo, son legítimos creyentes en Jesús.

Y eso considerando que Dios y Jesús si pueden sanar aún en la actualidad.

Un creyente en Jesús debe buscar atención médica y en ocasiones en que la medicina no brinde solución es conveniente buscar la sanidad divina.

Aaaa

¡Vean ahora que yo soy único!
    No hay otro Dios fuera de mí.
Yo doy la muerte y devuelvo la vida,
    causo heridas y doy sanidad.
    Nadie puede librarse de mi poder.

Deuteronomio 32 : 39

Dios envía enfermedad.

La Biblia narra muchos casos en que Dios envía enfermedad, en ocasiones era como un castigo, caso de la hermana de Moisés en Exodo 4 :11 cuando Dios le envía la lepra.

Dios mandó lepra al rey Azarías en 2 Reyes 15 : 5

Deuteronomio 28: 22,27, 35 mencionan una lista de aflicciones sobre Israel por desobediencia.

En 2 Crónicas 21:18 Dios envía una enfermedad mortal al rey Joram y dice que hará lo mismo con el pueblo de Israel en el versículo  14 y 15.

2 Crónicas 26: 16-21 narra que Dios mandó una lepra al rey Uzías que le duró el resto de su vida.

Por cierto el Dios del Antiguo Testamento es el mismo Dios del Nuevo Testamento y no cambia, no es que Dios Padre sea un Dios y Jesús Dios hijo sea otro Dios, son un mismo y solo Dios.

Los casos anteriores son casos en que Dios envía enfermedad como castigo, pero veamos otros casos:

Dios envía muerte que no es castigo, Dios envía la muerte a un inocente.

Dios mandó la muerte sobre el bebé del rey David, 2 Samuel 12: 15-18, el que cometió el pecado era David, él debía morir, David era el pecador y bajo la ley de Moisés debía morir, el bebé no había pecado.

Jesús dice que matará a los hijos de la iglesia de Tiatara, Apocalipsis 2 : 23.

Buscar la sanidad a través de la medicina, de los médicos es correcto.

Un creyente en Jesús hace bien en buscar primeramente la sanidad a través de los médicos.

Es porque en el antiguo pensamiento judío se tenía en mente que generalmente la enfermedad era castigo de Dios, (como en los pasajes anteriores) que algunos autores bíblicos veían mal que alguien del pueblo de Dios buscará la sanidad en los médicos y no en Dios, pues Dios había dicho que era su sanador, por ejemplo en 2 Crónicas 16 :12 el autor critica al rey Asa diciendo que el rey Asa buscó su sanidad en los médicos y no en Dios, aunque en realidad no hizo mal en buscar su sanidad en los médicos, pero si eso no funcionaba hubiera hecho bien en buscarla de Dios.

Por ejemplo en la Biblia tenemos el caso en que el rey David parece que buscó el sabio consejo de los médicos y lo aceptó en lugar de empeñarse tercamente en pedir a Dios una curación divina.

“Cuando el rey David era viejo y avanzado en días, le cubrían de ropas pero no se calentaba.

Le dijeron, por tanto, sus siervos: Busquen para mi señor el rey una joven virgen, para que esté delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el rey.

Le dijeron, por tanto, sus siervos: Busquen para mi señor el rey una joven virgen, para que esté delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el rey.

Y buscaron una joven hermosa por toda la tierra de Israel y hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey.

Y la joven era hermosa: y ella abrigaba al rey, y le servía: pero el rey nunca la conoció”eyes

1 Reyes 1 : 1 – 4

En esa época era una recomendación y práctica médica el disponer que una persona joven transmitiera el calor a una persona en edad avanzada.

El historiador Flavio Josefo narra:

“David ahora estaba en años, y su cuerpo por el paso del tiempo, se volvió frío y adormecido, tanto así que no podía calentarse cubriéndose con muchas ropas; y cuando los médicos se juntaron, acordaron este consejo, que una hermosa virgen, escogida de todo el país, debiera dormir al lado del rey, y esta mujer transmitiera calor al rey y fuera un remedio para su entumecimiento. Fue encontrada en la ciudad una mujer, de hermosura superior a las demás mujeres (su nombre era Abishag), quien durmiendo con el rey, no hizo más que comunicar calor a él, porque él era tan viejo que no podía conocerla como un esposo conoce a su esposa, pero de ésta mujer hablaremos más adelante”   Flavio Josefo Antigüedades de los judíos 7 : 14 – 3

Se dice que incluso Galen recomendaba este tipo de tratamiento en algunos casos similares (Galen Método de Medicina VIII 7).

Así que esta mujer fue conseguida únicamente como “Receta Médica” para servir al rey, estar delante de él sirviéndole de tal forma que pudiera transmitirle calor y evitar que el rey entrara entumecimiento por el frío, así pudo haber dicho el rey David esta mujer joven me la recetó el médico.

A usted señor no se le ocurra decirle a su esposa ý su pastor que el remedio bíblico para su entumecimiento y frio en la noche es una mujer joven para dormir con usted, no saque el texto de contexto como pretexto, usted no es el rey David y ese remedio no es para usted.

Aaaa

El creyente hará bien en buscar su sanidad en los médicos y si esto no funciona es perfectamente lógico y correcto que acuda al señor Jesús y Dios Padre por sanidad divina, eso fue lo que hizo una mujer que sufría una enfermedad durante 12 años y creyó que Jesús la podía sanar puede leer la historia en Lucas 8 : 43 – 48, la mujer había acudido a los médicos, gastó su dinero pero no había podido conseguir su sanidad así,  entonces recurrió a Jesús,  y la mujer recibió su sanidad de Jesús.

Incluso en la actualidad, Jesús puede sanar, y para ello él no necesita de intermediarios ni predicadores, ni que la gente asista a eventos de milagros.

Pero es absurdo que un creyente en Jesús se empecine y sea terco en pedir su sanidad divina a Jesús y negarse a la atención médica, ya sea para sus hijos ó para sí mismo, y que actúe así declarando sanidad por fe, sin acudir al médico y sin seguir instrucciones del médico ó tomar medicinas.

Buscar la sanidad divina. Sanidad por milagros

Aún así después de consultar al médico terrenal, el creyente en Jesús puede consultar a Jesús para ver si Jesús prefiere otro método para la sanidad, cuando por ejemplo la primera opinión médica es una cirugía o un tratamiento costoso que el creyente no pueda cubrir.

Dios entonces y Jesús pueden sanar milagrosamente algunas veces simple y sencillamente, en ocasiones esa sanidad no es permanente, por ejemplo en casos de alguna persona que no es creyente en Jesús, pero aún así Jesús la sana y la persona no tiene un arrepentimiento para convertirse en genuino creyente en Jesús, y regresa a su vida pecaminosa y desaparece esa sanidad.

En algunos casos Jesús puede sanar milagrosamente mediante el uso de algún elemento que no tiene ninguna propiedad curativa como el lodo, saliva ó agua (Juan 9 : 6 -7), yo conocí el caso de una persona que se arrepintió y creyó en Jesús, en un extraño evento quedó mal de su vista y luego Jesús lo sanó ordenandose lavar con agua los ojos, si no mal recuerdo en un lugar particular,  pero ese fue un caso muy peculiar desde el principio, si puede ocurrir pero se da con poca frecuencia.

Ese tipo de sanidad que por ejemplo obró Jesús con los ciegos al sanarlos con lodo, saliva y agua, no es sanidad mágica, y ni el lodo, ni el agua, ni la saliva tienen propiedades curativas en si mismas.

En el libro de Tobías (libro de la época del segundo templo) hay un relato en el cual un ángel de Dios es enviado a Tobías con un remedio medicinal para sus ojos, y le dice que use la hiel de pescado para sanar sus ojos (Tobías 11 : 11 -13).

También existe sanidad milagrosa proporcionada por seres espirituales distintos a Dios y a Jesús, muchas veces esos seres espirituales actúan bajo el disfraz de seres buenos, pero aunque puede haber una sanidad real el costo es muy alto, en cuanto a lo espiritual.

Si quiere usted sanidad divina pídala directamente a Jesucristo así como lo hacían los enfermos en la época en que Jesús anduvo sobre la tierra,  pídale la sanidad pero directamente al Señor Jesucristo a Dios Hijo, no la pida a ángeles ó santos, pues ahí es cuando otros seres espírituales llegan a intervenir contra la persona que acude a eso por pedir algo en contra del orden de Dios, y enmascarados como seres buenos aunque si pueden dar sanidad real llegan a causar más graves daños sobre todo espirituales a la persona que incurre en eso.

Los ángeles de Dios tal vez en alguna época tuvieron la función de enseñar al ser humano las propiedades medicinales de algunas hierbas como veremos a continuación, ó quien sabe si acaso tuvieron la función de enseñar propiedades medicinales de algun animal como en el libro de Tobit, pero los ángeles de Dios no tienen la función de ser sanadores, eso si los vemos en la Biblia, por el contrario son buenos para dejar a la gente ciega (como en Sodoma) y para dejar a una persona muda (Zacarías) pero no trabajan de sanadores, por otra parte los ángeles malos esos si pueden sanar realmente pero lo hacen engañosamente haciendose pasar por buenos y creando problemas mucho más graves a la persona que acude con ellos ya sea directamente, ó cuando la persona acude con santos y vírgenes y en particular con algunos muy pocos cirujanos síquicos que son utilizados por ángeles malos para realizar sanidades milagrosas, pero la persona al acudir a otros seres espirituales al acudir a magia y curandería milagrosa en contra del orden de Dios se hace víctima de esos seres malévolos, porque transgrede las leyes morales de Dios, y al hacerlo da entrada al mal a su vida, puede perder la sanidad al poco tiempo o durar sano para morir de otra cosa, y muriendo en pecado ir al infierno y todo por buscar la sanidad con otra fuente distinta a Jesucristo, en contra de la voluntad y orden de Dios.

La medicina naturista, hierbas y frutas pueden proporcionar sanidad en algunos casos.

Aún hoy en día Dios y Jesús pueden sanar, pero tenga en mente que en ocasiones aunque lo pueden hacer, no lo hacen, a veces cuando se le pide a Dios ayuda en ese sentido para que no le importa, a veces llega a dar una respuesta corta, críptica, es de pocas palabras, parco para hablar digamos, no es platicador, muy rara vez contesta con palabras directas, recuerdo el caso de un conocido que tenía una afección en los ojos, los médicos le dieron un diagnóstico, pero se empeño en orar a Dios, y según me contó, Dios solo le dijo una palabra, el nombre de un fruto, cuando me relató su testimonio, si sabía yo que ese pequeño fruto era conocido por ayudar en problemas de la vista entre algunos otros problemas físicos.

Si usted consulta fuentes confiables, verá que ese fruto efectivamente tiene propiedades que ayudan a mejorar algunas condiciones de los ojos entre otros. Pero Dios por lo que me contó solo le dio esa palabra, no le dijo mira mijito ve así y así y tal, eso si me suena a Dios, no es muy platicador, a veces hasta parece que le molesta contestar, pero bueno este creyente en Jesús, pudo haber hecho el mismo su investigación y encontrar ese fruto y sus propiedades curativas, pero bueno tanto estuvo molestando a Dios con eso que Dios le dio el nombre del fruto.

Eso me recuerda la parábola del hombre que fue a molestar a su vecino en la noche  a pedirle pan y el vecino se levantó para darle eso y que ya lo dejara de molestar, recuerde esa parábola cuando ande cayendo en desánimo.

Es cierto entonces, que como parte de la solución médica en algunos casos también se puede acudir a plantas y frutas, pues hasta cierto punto para eso fueron diseñadas por Dios, esa era la dieta que el designó en un principio al ser humano.

Leí en el texto judío de Jubileos que después del diluvio, Dios asignó a ángeles para que le enseñaran a Noé las propiedades curativas de las plantas y que Noé las había anotado (Jubileos 10 : 10 -13), no le veo nada raro a la historia y bien pudiera ser verdad tiene sentido.

No todas las enfermedades vienen de Dios ni de demonios.

No toda enfermedad es enviada por Dios como castigo, y hay cristianos que creen que toda enfermedad es causada por pecado ó por demonio, cosa ridícula, en ocasiones la enfermedad y malestar físico puede ser causado por parásitos pero no espirituales, puede ser que esa inflamación del vientre, esos gases y dolor de cabeza sean provocados por parásitos y el creyente en Jesús deba ser desparasitado con mebendazol, en lugar de ponerse a declarar sanidad física y jugar a la guerra espiritual, muchas veces las enfermedades son porque vivimos en un cuerpo mortal que aunque tiene un diseño divino formidable de auto-restauración y renovación, tiene fallas, es el envase mortal en el que vivimos en esta era, y también porque vivimos en un mundo imperfecto.

Entonces:

Dios en ocasiones envía las enfermedades y la muerte.

Dios no siempre sana

El creyente en Jesús hace bien en ver la opción de medicina naturista, ver la atención del médico y si eso no funciona ó no tiene el dinero para cubrirla pide sanidad a Jesús, el puede sanar aún hoy en día y lo hace a visita a domicilio, no es indispensable acudir a una cruzada de milagros, ni es necesario acudir con alguien que tenga don de sanidad, Jesús puede sanar hoy en día igual que lo hizo hace casi 2 mil años, cuando anduvo en Israel, sanando a enfermos.

Si tiene usted una enfermedad y no han funcionado las opciones de medicina naturista y los médicos no le han podido ayudar, pida su sanidad directamente a Jesucristo, no la pida a virgenes, santos ni la busque con curanderos, y cirujanos siquicos, ni por medio de magia ni hechicería, o le irá irremediablemente peor, porque entonces otros seres espirituales malévolos se aprovecharían de su ignorancia.de las leyes y el orden de Dios.

Y recuerde que no toda enfermedad es causada por demonios, vigile su dieta, cuide su envase corporal y mortal, vigile su alimentación, investigue sobre que son las vacunas  hay algunas que no conviene aplicarse, haga ejercicio.

Aaaa

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