Apocalipsis 20 : 11 -15 Comentario Bíblico

Apocalipsis 20 : 11 -15 Comentario Bíblico

El juicio ante el gran trono blanco de Dios Jehová.

“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” Apocalipsis 20 : 11 – 15.

En esta parte del libro de Apocalipsis, vemos un acontecimiento de gran relevancia, de suma importancia y que definirá la eternidad para muchos.

La escena aparece posterior a que se completa el reino de mil años del Señor Jesús el Hijo de Dios sobre la tierra y una vez que el diablo es arrojado en el lago de fuego y azufre.

Trono blanco de Dios – Desaparecen la tierra y cielo actual.

El versículo 11 comienza mostrando un gran trono blanco de Dios Jehová, como narra el apóstol Juan, delante de su trono desaparecen la tierra y el cielo.

Sabemos por lo revelado en otros pasajes, que el reino milenial de Jesús sobre la tierra cumple el propósito y cierra el ciclo de la humanidad Adámica sobre la tierra, incluso cierra el ciclo de la actual creación, de la tierra y cielo actual, como digo del actual universo que muestra señales de destrucción y las huellas del mal.

Desaparece el actual universo como señala Jesús en Mateo 24 : 35 “el cielo y la tierra pasarán”, y como dice en 2ª Pedro 3 : 7 “pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y la perdición de los hombres impíos”.

Así que este pasaje comienza por mostrar que una vez completado el reino milenial de Jesús, y que el diablo es echado al lago de fuego para cumplir su sentencia, conforme a su previo juicio, viene el turno ahora para los seres humanos para ser juzgados ante Dios.

Cronología – Que pasa después que la persona muere físicamente.

En cuanto a cronología, entendemos que cuando el ser humano muere, sólo hay dos opciones, caer en la prisión temporal del infierno ó bien ir al cielo (lo que llamo la dimensión celestial, ó conocida como el tercer cielo).

No hay ninguna otra opción intermedia, ni sala de espera para el cielo, ni las regiones de afuera del cielo, ni purgatorio, sólo hay 2 opciones, cielo ó infierno.

Cuando la persona muere en pecado, sin estar limpiado su pecado por el admitir a Dios su culpabilidad y sin ser expiado su pecado por la sangre del Señor Jesús el Cristo, la persona tendrá que recibir el merecido castigo por quebrantar las leyes morales de Dios, y al morir físicamente, al sufrir la primera muerte que sólo es física, cae al infierno el cual es una prisión temporal para esperar su juicio ante Dios.

Las personas traídas de prisión temporal son juzgadas por sus propios actos, no son juzgadas por actos de otros.

El versículo 12 muestra a las personas en dicha situación desde niños á adultos, que ahora son presentados ante Dios, y se abren los libros que contienen todos sus actos, y son juzgados por Dios, por sus actos.

La escena parece mostrar que se abren para cada persona por lo menos 2 libros un libro que contiene el registro de todos sus actos y un libro llamado el libro de la vida.

La persona es juzgada por todos sus actos registrados en los libros, esto es importante recalcarlo, es juzgada por su responsabilidad en sus propios actos y por ellos será juzgada.

El pasaje enfatiza dos ocasiones, que cada uno es juzgado por sus propias obras, lo cual demuestra que la persona no será juzgada por las obras de otros, la persona será juzgada por sus propias transgresiones a la ley moral de Dios, es decir por sus propios pecados, y de ninguna forma una persona será juzgada por los pecados que hayan cometido sus padres por ejemplo, ni por los pecados de Adán y Eva, cada persona es juzgada por sus propios pecados, en ese juicio final, no se le cargan los pecados de Adan y Eva, Noé, de sus padres a la persona.

Podemos conocer que Dios en su santidad y justicia, responsabiliza a cada persona por sus propios pecados, cuando Dios dictó las leyes del viejo pacto, ya enfatizaba que los hijos no sufrirían el castigo de la muerte física (la primera muerte) por los pecados de sus padres (Deuteronomio 24 . 16), así que esa misma justicia de Dios, aplica para la segunda muerte (castigo eterno) en el cual cada quien es juzgado por sus propios pecados, el hijo no puede ser sentenciado a la segunda muerte por los pecados de sus padres, pero sólo por sus propios pecados.

Si bien es cierto que durante la vida física la persona puede sufrir como consecuencia de los pecados de sus ancestros, y maldiciones generacionales, como cuando en Deuteronomio 5 : 9 Dios habla de visitar la maldad de aquellos que lo aborrecen hasta la cuarta generación posterior, lo que muestra el pasaje de Apocalipsis es un concepto de justicia divina, la justicia Suprema de Dios, determina el destino y sentencia eterna por las transgresiones y pecados de la persona misma y su destino eterno no es determinado por los pecados de sus ancestros. Es cierto que todo ser humano nace con una naturaleza pecadora heredada de Adán y Eva y por sus pecados, pero de ninguna forma ésto significa que los pecados de Adán y Eva se le imputen legalmente a la persona.

Esto revela del carácter justo y justicia perfecta de Dios.

Sin embargo algunos teólogos piensan, que a toda persona se le imputan y cargan los pecados de Adán y Eva, pero desgraciadamente ésto lo dicen en su ignorancia del carácter de Dios y su perfecta justicia.

La prisión temporal del infierno, es la que entrega los muertos para este juicio, Infierno también llamado seol en el antiguo testamento, hades, ó muerte.

Durante este juicio de Dios, se hace un segundo chequeo, además de que la persona es juzgada por todos sus actos, se verifica en un segundo libro, el libro de la vida para hacer una comprobación, la persona que no está anotada en el libro de la vida, sufrirá la muerte segunda, que es la muerte espiritual.

Las personas en esta escena que son traídas de la prisión temporal del infierno son juzgadas por sus pecados, siendo halladas culpables de transgresión a la ley de Dios, de pecar contra la máxima autoridad, son halladas culpables, al ser halladas culpables, Dios como juez justo les debe sentenciar un castigo el cual es ser torturados y castigados sin fin en el lago de fuego y azufre, esto es más fácil de entender al ver que han pecado y transgredido no las leyes temporales de seres humanos mortales, sino que han pecado y transgredido la ley de Dios, de Aquél con quien todo ser humano tiene la mayor y primera responsabilidad de obedecer y acatar su ley. Mientras la ofensa contra autoridad mayor, mayor es el castigo, y si la ofensa es contra Dios Jehová que está por encima de la Creación, que es el único Dios verdadero sin principio ni fin, entonces el transgredir su ley y pecar contra El debe recibir un castigo sin fin.

El pasaje también muestra la ilustración de que el infierno, hades son arrojados con todo y su contenido dentro del lago de fuego y azufre.

El lago de fuego y azufre, como he comentado es distinto al infierno, y según lo puedo conceptualizar y entender existe en otra dimensión, pues ya existe ya ha sido creado (Mateo 25 . 41) y no desaparece cuando el universo, cielos y tierra actuales desaparecen.

El que el infierno, hades, sea arrojado con todo y su contenido al lago de fuego y azufre, implica que por ejemplo los demonios que estén en ese momento en el infierno, serán también arrojados al lago de fuego y azufre, siguiendo el mismo destino y castigo que Satanás y sus ángeles.

Los redimidos por el Señor Jesús no están en este juicio antes ilustrado.

Los seres humanos que al llegar a la muerte física, se encuentren justificados por sus pecados por su fe en Jesús, que por su fe en Jesús, sus pecados hayan sido expiados por la sangre del Santo Cordero de Dios, Cristo Jesús, y que como señaló el Señor Jesús, hayan nacido de nuevo y se mantengan en obediencia a Dios, que como Jesús indica claramente son requisitos para entrar al cielo, (véase Juan 3 : 5 y Lucas 7 : 21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”) al morir físicamente no van al infierno sino al cielo.

Los redimidos por el Señor Jesús, no forman parte de este juicio de Dios ilustrado en el pasaje de Apocalipsis, pero si vemos en otros pasajes que son juzgados según sus obras, para recibir galardones, ó premios y algunos de ellos para recibir responsabilidades y funciones durante el reino milenial de Jesús sobre la tierra actual, como señalan textos tales como 2 Corintios 5 : 10 y Apocalipsis 22 : 12.

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