¿ Puede un cristiano enfermo ministrar liberación ?

¿ Puede un cristiano enfermo ministrar liberación de demonios ?

¿ Puede un cristiano que no está bien espritualmente ministrar ?

De poder si puede, pues la autoridad que Jesús el Hijo de Dios da al creyente nacido de nuevo, no se pierde cuando el cristiano tiene un resfriado ó malestar estomacal.

Pero la mejor pregunta sería : ¿ Es conveniente que un cristiano enfermo físicamente (no espiritualmente) ministre liberación ?

1.- El cristiano nacido de nuevo, en quien mora el Espíritu Santo de Dios por el nuevo nacimiento que el Espíritu de Dios obró en él, tiene la autoridad que Jesús el Hijo de Dios ha dado a quienes creen en él y son hechos nuevas criaturas.

Jesús el Hijo de Dios dice:

 “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios” Marcos 16 : 17

Este texto no muestra ninguna condicionante ni incluye restricciones en cuanto a que dijera algo como: estas señales seguirán excepto que tengan un resfriado ó malestar estomacal.

Esta autoridad que confiere Jesús el Cristo a los cristianos nacidos de nuevo, no disminuye ni se pierde cuando el cristiano padece alguna enfermedad FÏSICA.

2.- ¿ Acaso es conveniente que el cristiano que tiene la autoridad en Jesús para echar fuera demonios pero tiene una enfermedad física, ministre liberación?

Vemos que si puede ministrar liberación, la enfermedad no le resta autoridad para echar fuera demonios ni de él mismo ni de otras personas.

Pero si el cristiano está enfermo digamos de una enfermedad contagiosa, digamos que pescó una gripe, y está continuamente estornudando, esparciendo el virus con sus estornudos y tos, la mejor opción es que no ministre a otro, pues primero el que ministra de por si se siente incómodo, tal vez con dolor de cabeza apenas puede respirar bien, etc., ó si padece un malestar estomacal no se pueda concentrar entre el dolor y el tener que salir corriendo rápidamente para aliviar el malestar físico, con lo cual no se pueda concentrar en echar fuera demonios, cuando lo primero que tiene que echar fuera de su cuerpo es un virus ó un alimento descompuesto que haya ingerido.

Y a quien ministra tal vez salga sin demonios pero si con una gripe que lo deje en cama 1 semana.

La mejor opción sería que el demonizado eche fuera sus propios demonios ó bien otro cristiano sano física (y espiritualmente) le ministre liberación.

Recuerde que si el demonizado no ha nacido de nuevo ó es un cristiano nacido de nuevo pero tiene pecados que sigue practicando ó tiene pecados inconfesos de los que no se arrepiente, ó pactos con Satanás aún vigentes, el intento por echarle fuera los demonios será una gran pérdida de tiempo, y desgaste y aún y cuando llegue a echarle fuera los demonios, pueden regresar y dejar al demonizado peor que antes.

Si intenta echar demonios fuera de alguien que no ha nacido de nuevo, y los echa, tal vez estarán por un tiempo fuera, pero que defensa puede tener el que no ha nacido de nuevo ?, que no tiene ninguna autoridad en Jesús el Cristo, que no mora el Espíritu Santo en él, quedará igual ó más vulnerable a ser demonizado, y lejos de ayudarlo lo estará perjudicando.

O bien si trata de ministrar liberación a un nacido de nuevo que continua practicando pecado, que aún abraza pecados inconfesos y de los cuales no se arrepiente, se podrán ir los demonios fuera un rato pero regresarán con gusto y en mayor número al poco tiempo.

“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.  Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.  Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.” Mateo 12 : 43 -45

Tratar de ministrar liberación, de echar fuera demonios en tales casos es como tratar de echar fuera ratones de un cuarto cuando el queso que los atrae sigue estando en el cuarto, los echa fuera y regresarán y solo perderá el tiempo si no ataca el problema de raíz, será tan desgastante y absurdo como querer agarrar y matar un enorme número de moscas una por una, las cuales se ven atraídas a un montón de basura en la cocina, matará algunas, otras las echará fuera, una por una, pero al rato vendrán más y regresarán mientras ese montón de basura siga en la cocina.

3 Pero si el cristiano que quiere ministrar liberación y echar fuera demonios está enfermo pero no físicamente sino espiritualmente, absténgase y primero obtenga sanidad espiritual para sí mismo.

Si el cristiano que pretende ministrar liberación, tiene una enfermedad pero espiritual ó una debilidad espiritual, no lo haga.

Si está enfermo espiritualmente, es decir está en pecado, por ejemplo el ministro está viendo pornografía y cometiendo lujuria con ello y lo está practicando de continuo, lo más probable es que él mismo ya está demonizado.

En una situación como esa el demonio ó los demonios dentro de la persona a la que quiere ayudar, se darán cuenta que quien quiere ministrar está en pecado, es lo primero que notarán y no será raro que esos demonios le empiezen a echar en cara a quien quiere ministrar que está en pecado, le dirán específicamente en que pecado está y se lo dirán enfrente de todos los presentes y es normal que los demonios le empiezen a recriminar y decir que como pretende ayudar a otro si el mismo está en pecado, que como puede ayudar a otros si el mismo no se ayuda primero.

Es decir que quien quiere ministrar en tal condición de pecado se mete a una situación desordenada, , y si aún así  ministra a otro le puede estar transfiriendo demonios, en lugar de liberarlo y echarle fuera demonios al afectado le va a dar más demonios.

Ö bien como tal ministro del ejemplo está en pecado, tiene una puerta legalmente abierta para ser demonizado, y a quien le ministre liberación y le eche fuera demonios se le puedan transferir a él.

El cristiano nacido de nuevo que está en pecado puede estar demonizado claro que sí, y no debe en esa condición tratar de ministrar liberación ó echar fuera demonios de otro, primero tiene que arrepentirse de su pecado, confesarlo a Dios, y alejarse de ese pecado, antes que estar pensando en ministrar a otros.

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