La resurrección de Jesucristo, y porque ofreció su vida para morir por pecadores.

La resurrección de Jesucristo, y porque ofreció su vida para morir por pecadores.

 

Todo ser humano y toda criatura viva es un invitado en el universo que Dios creó, Dios le ha dado al ser humano libre voluntad para poder actuar, pero finalmente todo ser humano tiene que rendir cuentas ante Dios y será juzgado por los actos que haya cometido en vida.

Cuando la persona transgrede las leyes de Dios, es decir cuando peca, se hace merecedora al castigo y sentencia de Dios, y la ignorancia de las leyes de Dios, no exenta al pecador del castigo y sentencia.

Aún y cuando la persona cometiera un solo pecado, un engaño, un robo, etc., ´cualquiera que sea el pecado, al pecar contra Dios, actuando contra sus leyes, merece un castigo, el cual por ser cometido contra Dios el creador del universo, la máxima autoridad en el cosmos creado por El, entonces merece un castigo y tortura sin fin, así que el pecador merece ser castigado por sus pecados con castigo y tortura eterna en el lago de fuego y azufre, que fue preparado para el diablo (Satanás , también llamado Lucifer) y sus ángeles.

Dios es además del creador del cosmos que habitamos como invitados, el juez de toda la creación y autoridad suprema, y como juez debe ejercer justicia y castigo contra los pecadores (los transgresores de Su ley). Y como creador y juez no está obligado a ejercer misericordia ni perdón contra el pecador.

Sin embargo Dios es misericordioso, y para poder ejercer justicia y misericordia a la vez, dispuso el único medio para que el pecador pueda escapar del castigo eterno en el lago de fuego, que es lo que se merece, y se trata de un pago en sustitución, que alguien más fuera quien pagara el castigo.

Pero sólo Dios, la máxima autoridad y juez es quien puede disponer de un pago en sustitución, sólo Dios tiene el valor legal para hacer el pago en sustitución, eso no lo puede hacer ningún ser creado. Así que Dios mismo se hizo un ser humano en Jesús el Hijo de Dios, para ofrecer su vida en sacrificio, muriendo como pecador y criminal y derramando su sangre inocente, aunque Jesús nunca cometió ningún pecado.

No es que lo mataron ya que Jesús, siendo Dios mismo encarnado, pudo haber llamado ejércitos de ángeles para que lo defendieran pero El prefirió ser obediente a Dios Padre y ofrecer su vida y soportar el enojo y la ira de Dios contra el pecado y el pecador, soportando eso en la cruz, porque así Jesús estaba tomando el lugar del pecador que creé en El y que creyendo en El, es justificado por Dios, y entonces el pecador que cree en Jesús el Hijo de Dios, en lugar de tener que pagar por sus propios pecados siendo castigado eternamente en el lago de fuego, puede gozar de una vida eterna con Dios.

Jesús regresará para recibir los reinos terrenales y ocupar su trono en Jerusalén, cumpliendo lo profetizado en la Biblia, todo indica que falta poco para que regrese. Y regresará porque resucitó de la muerte en la que se ofreció como sacrificio y pago en sustitución por el pecador. La muerte no puede retener a Dios encarnado.

Usted prefiere ser castigado por sus pecados, pagando su propia condena con castigo y tortura eterna en el lago de fuego, lo cual sería el castigo justo por pecar contra Dios y sus leyes ? De ser así está ejerciendo su libre voluntad la cual es un regalo de Dios.

De nada sirve que en esta vida la persona tenga una vida cómoda, y riquezas y conocimiento si cuando sea juzgada por Dios es encontrada culpable de no creer en Dios, de haber transgredido sus leyes, y de no creer en Jesús, y entonces sea sentenciada a castigo y tortura eterna en el lago de fuego en donde ni las cuentas bancarias, ni las posesiones materiales, ni un alto coeficiente intelectual, ni el conocimiento abundante, ni los premios,  ni los títulos, ni grados académicos, ni los puestos, ni cargos, etc. que se hayan tenido en vida, sirven ni de consuelo.

O tal vez usted prefiere reconocer que es pecador y que ha pecado contra Dios y sus mandamientos, y tal vez usted prefiere creer en Jesús, el Hijo de Dios, Dios mismo hecho carne y hueso, que pagó el precio correspondiente a sus pecados, para así creyendo en Jesús gozar de vida eterna.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquél que en él cree, no se pierda más tenga vida eterna” Evangelio según San Juan 3 : 16