Parábola de la fiesta de bodas

Parábola de la fiesta de bodas

Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo;

y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.

Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.

Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;

y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.

Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.

13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Mateo 22 : 1 -14

En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.

Isaías 61 :  10

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Apocalipsis 19 : 7 – 9

En esta parábola Jesús ilustra cómo se puede entrar al reino de los cielos (ó el tercer cielo, ó cielo, ó dimensión celestial).

Se nota en la parábola,  la ilustración de una gran fiesta de bodas.

El rey le prepara una fiesta de bodas a su hijo, El rey del universo,  Jehová le prepara una fiesta de bodas a su hijo unigénito Jesucristo.

Para lo boda se preparan invitaciones,  y el rey envía a sus sirvientes a llevar las invitaciones a los invitados.

Pero aquéllos invitados a la boda despreciaron la invitación, algunos por atender situaciones diarias, otros incluso mataron a los siervos del rey.

Es posible apreciar en esta ilustración (así como en la parábola de la viña rentada a los labradores malvados –  Lucas 20 . 9- 18) la invitación en primera instancia al pueblo de Israel, que incluso llegó a matar a los siervos de Dios, y en general no apreció ni respondió la invitación, no reconociendo a Jesús como el Mesías.

Sin embargo el rey, enfatiza que la boda está preparada y envía a los siervos restantes a invitar a la población en general a los malos y buenos, es decir ya no solo al pueblo de Israel sino a los gentiles.

La boda se llena de invitados.

Pero el rey encuentra a un hombre que no estaba vestido para la boda, el rey le pregunta que hace ahí, y el hombre no tiene palabras para responder, admitiendo su culpa silenciosamente, por lo cual es echado fuera de la boda a un lugar de sufrimiento, el lago de fuego.

Los pasajes anteriormente citados de Isaías 61 y Apocalipsis 19, muestran que Dios es quien proporciona el vestido de salvación para las bodas del Cordero.

Dios es quien proporciona el boleto de entrada, la invitación para poder entrar a las bodas y al reino de los cielos, ese boleto de entrada que es el precio por el cual Jesús con su muerte en la cruz ocupando el lugar del pecador lo redime y le permite al pecador ser justificado y vestirse de linio fino y limpio.

No existe predestinación para el cielo ó el infierno, muchos son invitados, pero algunos en lugar de aceptar la invitación le dan prioridad a cosas mundanas y temporales.

Otros como el hombre que quería estar en la fiesta de bodas pero sin usar el vestido de bodas,  no pueden acceder a la fiesta, es sólo por medio del vestido de salvación en Jesucristo que aceptando la invitación se puede entrar a la fiesta de bodas.

Solamente Jesús el Cristo, Dios Hijo es el camino para llegar a esa fiesta de bodas.

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