La parábola de la levadura.

La parábola de la levadura.

“Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedo leudado”  Mateo 13 : 33

“Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios?  Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado”  Lucas 13 : 20 – 21ue s

El Señor Jesús, quería mostrar con una ilustración fácil de entender como es el asunto del reino de Dios, diciendo el asunto del reino de Dios, es como la levadura que se pone una cantidad pequeña, pero que al final leuda toda la harina.

El objetivo de la parábola era el mostrar un contraste entre un estado inicial y un estado final.

En esta parábola la levadura representa el reino de Dios sobre la tierra, (ó digamos la sucursal del reino de los cielos pero sobre la tierra)  en la ilustración una pequeña cantidad de levadura, las tres medidas, tienen un proceso con el cual llenan todo, como dice la parábola: hasta que todo quedo leudado ó fermentado.

Se puede decir que se trata de una parábola profética, veamos una ilustración del mismo concepto en el libro de Daniel:

Cuando el rey Nabucodonosor tiene el sueño de los reinos que están por aparecer en la tierra y sueña con una estatua que representa los reinos principales sobre el mundo, vio en su sueño que una piedra no cortada por mano,  hirió los pies de la imagen y destruyó la imagen y esta piedra que hirió a la imagen, se convirtió en un gran monte que llenó toda la tierra.

“Estabas mirando hasta que una piedra fue cortada no con mano,  e hirió a la imagen en sus pies de hierro, y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.”  Daniel 2 : 34 – 35

Nótese en el texto profético anterior un enorme contraste entre el estado incial de una piedra y el estado final en el cual la piedra ya se ha convertido en un gran monte llenando toda la tierra, así como en la parábola la pequeña medida de levadura del principio al final ha afectado toda la harina.

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo;  desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”  Daniel 2 : 44

Daniel interpreta ese sueño, esa ilustración en particular sobre la piedra no cortada por mano que destruye la imagen y que se convierte en el gran monte que llena toda la tierra.

Ese gran monte que llena toda la tierra es el reino de Dios que llenará toda la tierra, cuando Jesús regresa al mundo para recibir todos los reinos y ocupar su trono en Jerusalen para  iniciar su reino milenial sobre la tierra.

Algo pequeño como un poco de levadura que lleva su proceso y llena toda la masa,  ó bien algo que inició pequeño como una piedra hasta que se convierte en un monte que llena toda la tierra.

Así ilustra Jesús el reino de Dios, como algo que inicia como algo pequeño pero que al cabo de un tiempo y un proceso llena toda la tierra.

Así el reino de Dios es algo que empezó como algo pequeño,  con Dios hecho carne y hueso, Dios Hijo, el Señor Jesús encarnado concebido por el Espíritu Santo de Dios y una virgen, que nació en un humilde pesebre sin grandes honores,  pero que vino para cumplir con la misión del Padre Celestial, para salvar a los que crean en él, muriendo por ellos y resucitando  y para que a su tiempo, él mismo,  Jesús el Hijo de Dios, regrese a la tierra para recibir todos los reinos, y para gobernarlos con vara de hierro, llenando la tierra con su gloria y con el reino de Dios.

El reino de Dios sobre la tierra tuvo un pequeño inicio, cuando el Señor Jesús vino la primera vez, pero tendrá un final enorme que llenará toda la tierra, un inicio pequeño como un grano de mostaza que al final es un enorme arbusto que da sobra a las aves (véase la parábola del grano de mostaza), ese estado final del reino de Dios cubriendo toda la tierra se dará cuando el Señor Jesús venga por segunda vez a la tierra, y reciba todos los reinos del mundo.

Cuando el Señor Jesús venga por segunda vez a la tierra y establezca su reino sobre la tierra, empezando con un reino milenial, será contestada nuestra petición, incluida en la oración conocida como el Padre Nuestro, donde decimos:  “Venga tu reino”.

Jesús será rey sobre toda la tierra, su reino cubrirá toda la tierra, Jesús será rey sobre Israel con su trono en Jerusalén, y Jesús será rey sobre todos los reyes que él ponga en las otras naciones, por eso se le llama Rey de reyes y Señor de señores.

A Jerusalen

“Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.  Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”  Lucas 1 : 31 – 32

“Pero yo he puesto mi rey sobre Sión mi santo monte.  Yo publicaré el decreto;  Jehová me ha dicho:  Mi hijo eres tú; Yo te he engendrado hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás”  Salmo 2 : 6 – 9

“Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían:  Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y el reinará por los siglos de los siglos”  Apocalipsis 11 : 15

“Entonces vi el cielo abierto, y había un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.  Sus ojos eran como llama de fuego, en su cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo.  Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios.  Los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos.  De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.  En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores.”       Apocalipsis 19 : 11 – 16

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