Una mujer cristiana en el infierno

 A continuación parte del testimonio de una mujer y lo que vió en el infierno:

El Señor señaló a una mujer de mediana edad que conocí antes de su muerte. Ella había muerto en un accidente automovilístico en el principio del año 2005. Yo estaba en shock de ver a aquella mujer en el infierno porque todos sabíamos que ella era una mujer temerosa de Dios y amante del Señor. El Señor me dijo que esta mujer lo amaba y que Él también la amaba; ella lo había servido cuando ella vivía en la tierra; ella había guiado a muchas personas al Señor y ella conocía al Señor muy bien. Ella era compasiva con los pobres y necesitados; ella les daba, y los ayudaba en muchas maneras. Ella era una buena sierva del Señor en muchas maneras.

Esas palabras del Señor me dejaron todavía más atónita, y entonces le pregunté por qué Él dejaría a alguien que lo había servido tan bien y haya terminado en el infierno. El Señor me miró y me dijo que esta mujer había creído la mentira del diablo. Aunque ella sabía las escrituras bien, ella creyó la mentira del diablo de que hay pecados pequeños y pecados grandes. Ella pensó que un pecado “pequeño” no la llevaría al infierno porque, después de todo, ella era cristiana.

El Señor continuó, “Yo fuí con ella muchas veces y le dije que parara de hacer lo que estaba haciendo, pero muchas veces ella razonaba que lo que ella hacía era demasiado pequeño, y ella atribuyó mi advertencia a sus propios sentimientos de culpa. Había un tiempo en el que ella paraba por un tiempo pero luego ella se convencía nuevamente a si misma que esa advertencia no provenía de Mí, sino de su propia voz, por que ese pecado era demasiado insignificante para lastimar al Espíritu Santo”.

Le pregunté al Señor otra vez cuál era el pecado que esta mujer había cometido y Él me contestó así: “Esta mujer tenía una amiga que es enfermera en el Hospital de Oshakati. En cualquier momento que esta mujer se enfermaba, ella no iba al hospital para pagar por su carnet como una práctica normal; ella sólo tomaba el teléfono y le decía a su amiga que le organizara medicina para ella del Dispensario del Hospital. Su amiga siempre accedía y le pedía recoger la medicina a una hora particular. Primero, ella decidió aceptar la mentira del diablo acerca de pecados chicos y grandes y rechazó mi verdad; ella causó a alguien más a pecar y a robar por su bienestar, y lo peor, ella contristó al Espíritu Santo. Esto es lo que causó que ella llegara al infierno. No importa si tú has traído millones de almas al Señor; es todavía posible llegar al infierno por contristar al Espíritu Santo. No solo debes preocuparte por la salvación de los demás sino que tienes que ser también cuidadoso de no perder tu propia alma. Sé sensible al Espíritu Santo en todo momento”. Después de que el Señor dijo esas palabras  él dijo que debíamos regresar.

Muchos cristianos que han oído esta historia la encuentran problemática. Ellos siempre me preguntan: “Qué acerca de la justificación, misericordia y gracia?” y “Es posible perder tu salvación después de haberla recibido?” “No es eso demasiado severo?”, “Puede ser Dios tan cruel?”.

Bueno, como he dicho en algún otro lugar de este libro, yo no estoy presentando ninguna teología aquí. Yo sólo les estoy diciendo lo que el Señor me ha mostrado y enseñado – y lo que Él me ha permitido experimentar. Por favor diríjanse a sus biblias para respuesta. Miren en los siguientes versículos y hagan saquen sus propias conclusiones.

“Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.  1 Corintios 9:27

“Qué, pues, diremos? Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, como viviremos aún en él?”.  Romanos 6:1-2

“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias.” Romanos 6:12

“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios”. Hebreos 10:26-27

Puedo ir al infierno después de haber servido al Señor y después de haber guiado a otros a Cristo?

Usted sea el juez ¡

Testimonio de VIctoria Nehale