Dios ama al pecador y odia al pecado – ¿Cierto ó falso?

Dios ama al pecador y odia al pecado – ¿Cierto ó falso?

Es común el escuchar ésta frase popular que a veces, sin duda, la pronuncian personas bien intencionadas.

Se entiende que ésta frase es una modificación de una frase de San Agustín de Hipona (Aurelius Agustinus Hipponensis), a quien se le atribuye la frase: Ama al pecador, odia al pecado.

Lo que es cierto es que en la Biblia, no se encuentra ni la frase de Dios ama al pecador y odia al pecado, ni tampoco se encuentra en la Biblia la frase de Ama al pecador y odia al pecado.

Lo mejor sería ver que dice la Biblia, que revela la misma acerca del carácter de Dios, y su opinión y sentir por el pecador.

Si después de un estudio y análisis llegamos a la conclusión de que Dios ama al pecador se podría concluir que el pecador no tiene problemas y que puede continuar cometiendo pecado, pero si después de un análisis honesto se concluye que la evidencia que muestra la Biblia es que Dios odia al pecador y no sólo al pecado, entonces el pecador está en graves problemas y necesita alguien que lo salve de esa situación.

Pecado y pecador van unidos y son inseparables.

El empleado irresponsable.

Supongamos que usted es dueño de un negocio, usted es dueño y jefe de su propio negocio, y usted tiene un empleado que continuamente llega tarde, se toma mucho más tiempo del permitido para el almuerzo, se sale del trabajo mucho antes de su horario fijado.

Además llega a tener ausencias continuas, argumentando diversas razones y en ocasiones ni siquiera intenta explicar sus ausencias, pero es el primero a la hora de formarse para recibir su comprobante de pago de salario.

Usted como dueño del negocio, tiene un problema, y le llama al empleado para que le rinda cuentas, y usted le dice que sus actos irresponsables demuestran que es un empleado irresponsable.

El empleado le argumenta que el culpable es la irresponsabilidad, que usted debe estar en contra de la irresponsabilidad y actuar contra ella, pero que usted como un buen jefe cristiano debe amarlo a él, y no tomar acciones en su contra, le argumenta que así como Dios ama al pecador y odia el pecado así usted debe amarlo a él, (al empleado irresponsable) y debe pagarle su salario completo, a pesar de sus ausencias, pero que usted en todo caso, debe enojarse solamente contra la irresponsabilidad, no contra el empleado irresponsable.

Usted no puede tomar acciones contra la irresponsabilidad, usted no puede decirle al empleado, bueno entonces te puedes ir y te pagaré tu salario completo y puedes continuar así, ahora sal de mi oficina y ve y dile a la irresponsabilidad que venga a mi oficina porque tengo que hablar seriamente con ella.   Eso sería absurdo.

El empleado es quien comete los actos irresponsables, y él debe ser sometido a disciplina, la irresponsabilidad no es un ente al que usted puede someter a disciplina y castigo, usted debe disciplinar y castigar al empleado irresponsable.

La irresponsabilidad no es una persona y no puede ser castigada y disciplinada, es el empleado irresponsable quien debe ser disciplinado y castigado.

El hijo desobediente.

Ahora suponga usted como madre ó padre, tiene un hijo pequeño, y le da instrucciones de que no juegue con la pelota dentro de la casa, mientras usted sale por unos momentos.

Cuando usted regresa a la casa un poco más tarde encuentra que existen varios artículos rotos, floreros, el televisor está roto, y ve que el chico ha estado jugando con la pelota dentro de la casa, desobedeciendo su instrucción.

Cuando usted está a punto de tomar al niño para aplicar disciplina corporal, cosa que es Bíblica, vea los siguientes textos:

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece, mas el que lo ama, desde temprano lo corrige” Proverbios 13 : 24

“No rehúses corregir al muchacho, porque si lo castigas con vara, no morirá.

Lo castigarás con vara y librarás su alma del Seol” Proverbios 23 : 13 – 14.

Bueno, justo cuando usted está a punto de aplicar disciplina bíblica al hijo desobediente, su hijo le dice, debes amarme a mí que he sido desobediente, y no castigarme, pero debes castigar a la obediencia, amarme a mi tu hijo desobediente y no castigarme, sino darme un regalo, y tu enojo y castigo lo debes aplicar sobre la desobediencia.

Usted no puede decirle a su hijo, está bien te puedes ir sin castigo, y al contrario te daré un premio, ahora vete a jugar con tu pelota dentro de la casa y ve y dile a desobediencia que venga porque tengo que hablar con ella seriamente.   Absurdo.

El hijo es quien ha sido desobediente y él es quien tiene que ser disciplinado, usted estaría justamente enojado con él porque le ha desobedecido y haría justicia en disciplinarlo y castigarlo por su desobediencia.

El pecador es quien comete el pecado, el pecador es responsable por sus pecados.

Y es por eso que Dios debió expulsar a Adán y Eva del paraíso (del Edén) cuando pecaron, Dios no podía decirles, bueno se pueden quedar ustedes pecadores, pero debo expulsar del Edén al pecado.

¿Qué revela la Biblia, acerca del sentir que tiene Dios por el pecador?

Veamos los siguientes textos:

“Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días” Salmo 7 : 11

“Jehová prueba al justo;
Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.

 Sobre los malos hará llover calamidades;
Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.

Porque Jehová es justo, y ama la justicia;
El hombre recto mirará su rostro. ”  Salmos 11 :  5 – 7

“Los insensatos no estarán delante de tus ojos;
Aborreces a todos los que hacen iniquidad.

 Destruirás a los que hablan mentira;
Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová
” Salmos 5 : 5 – 6

Si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándose a ellos. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado” Josué 23 . 16

Es precisamente porque Dios es Santo, y justo que El aborrece al pecador.

Dios no obra con maldad, Dios es perfecto y por eso aborrece al practicante de maldad, al pecador.

Ejemplos bíblicos de la ira de Dios contra el pecador (aún y cuando sean parte de su pueblo) y del castigo ejercido sobre ellos.

Hay muchos ejemplos a lo largo de la Biblia, expondré sólo unos cuantos:

“Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová, y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento” Números 11 : 1.

“Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi….tomó del anatema, y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.

Y los de Hia mataron de ellos unos treinta y seis hombres….Y Jehová dijo a Josué: … Israel ha pecado y aún han quebrantado mi pacto que yo les mandé y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido y aun lo han guardado entres sus enseres” Josué 7 : 1 -11.

En Hechos 5 : 1 – 11 vemos como Ananías y su esposa que habían ya creído en Jesús, y habían conocido la luz, llegaron a mentir en cuanto al dinero obtenido por la venta de su propiedad y de esta forma mintieron a Dios, quien los juzgó inmediatamente matándolos en el momento de sostener su mentira en cuanto al dinero obtenido y entregado por la venta. Para Ananías y su esposa quienes ya habían creído en Jesús, fue más importante el conservar algo de dinero, que el mantenerse en santidad y en honestidad ante Dios.

Consideraciones:

El mal entendimiento de que Dios ama al practicante del pecado, deriva de una falta de conocimiento de Dios, del desconocimiento de los atributos de Dios, de desconocer acerca de su santidad, justicia, ira, y de solamente destacar su amor.

Dios siendo santo ama el bien y por lo tanto odia el mal, Si Dios ama el bien, debe odiar el mal, si no, no es congruente, pero el mal no es una persona que se pueda castigar, el mal, el pecado lo comete el ser humano, y por lo tanto, Dios odia al malo que hace el mal, Dios odia al pecador que comete el pecado.

Aquí es conveniente explicar que es el pecado, para que así como el empleado irresponsable, ó el hijo desobediente no tengan excusa de decir que no sabían que sus actos eran malos, es mejor que el empleado irresponsable tome ofensa cuando se le explica que está en graves problemas por su irresponsabilidad y que ya no tiene futuro en esa empresa, para que si ese empleado irresponsable valora su empleo, se arrepienta de su irresponsabilidad y se componga si es que desea tener otra oportunidad de continuar con vida en ese empleo, de igual forma es necesario que el pecador oiga que es el pecado para que aún y cuando se enoje y tome ofensa, si ese pecador se da cuenta de que tendrá que enfrentar el odio y la ira de Dios y su justo juicio, si ese pecador se arrepiente de su inmoralidad y pecado, pueda acudir a Dios para tener salvación de su juicio y dejar de practicar su inmoralidad y pecado.

El pecado es la transgresión a las leyes morales de Dios, y por mencionar solo algunos pecados, son la lujuria, el tener pensamientos de lujuria, el cometer pensamientos de agresión, el robar, ya sea mediante el hacer engaños y trampas para no pagar lo debido, el robar mediante no pagar deudas, el robar mediante internet para robar música y películas para obtenerlas sin pagar por ellas cuando el autor las puso a su venta a cambio de un precio para su adquisición, el robar a otro, el cometer lujuria viendo pornografía, el satisfacer relaciones sexuales y carnales (ya sea tan sólo en la mente ó con el cuerpo) fuera de la relación del matrimonio, fornicación, el cometer inmoralidad sexual por medio de la homosexualidad, adulterio, la embriaguez, la idolatría, la hechicería, brujería, santería, el asesinato de inocentes, aún por medio del aborto y muchos más,

La ira de Dios contra el pecador y ejerciendo castigo sobre el pecador se revela a lo largo de toda la Biblia (Diluvio, la destrucción de Sodoma y Gomora), y además del juicio final en el que los pecadores no anotados en el libro de la vida son puestos en el lago de fuego y azufre, pero se revela aún antes del juicio final, así se muestra el justo castigo y juicio de Dios contra aquéllos que han llegado a creer en Jesús, pero llegan a pecar contra Dios, (véase el juicio y castigo que Dios dio a Ananías y Safira por mentir en Hechos 5 : 1 -11).

Dios toma muy en serio el pecado que comete el pecador y mucho más seriamente el pecado que llega a cometer el que ha llegado a creer en Jesús y ha nacido de nuevo, pues ya han conocido la luz y mayor responsabilidad tienen de andar en santidad y alejados del pecado.

Entonces el pecador está en graves y eternos problemas, pues el pecador es merecedor de la ira y odio de Dios, y Dios tiene la autoridad como juez justo y santo de castigarlo por sus pecados, con un castigo que nunca termina, con tortura sin fin en el lago de fuego y azufre.

Entonces el pecador que se auto-justifica sus pecados y que no reconoce su inmoralidad, no tiene posibilidad de salvarse de ese merecido castigo.

El pecador que reconoce que ha pecado contra Dios y quiere estar bien con Dios, tiene aún esperanza pero necesita de un Salvador de esa ira de Dios y de ese castigo justo de Dios.

Conclusión – Puntos a recordar

El pecado no puede ser odiado ni castigado, no es una persona.

El pecador es responsable de sus pecados (de sus transgresiones a la ley de Dios)

El pecador merece el odio y castigo de Dios que es Santo y justo y Dios entonces descargará su ira contra el pecador y lo juzgará con justicia y con castigo justo lo pondrá para tortura sin fin en el lago de fuego, por lo tanto el pecador se enfrenta ante un problema de consecuencias graves y eternas.

Dios quiere que el pecador se arrepienta y deje sus malos actos y su inmoralidad, y deje de pecar.

Entonces la evidencia Bíblica demuestra que Dios odia y aborrece al pecador.

Dios no estaba obligado a dar un camino de salvación al pecador, como juez justo debe juzgar y castigar.

La misericordia y amor de Dios, no hacen sentido y no pueden ser comprendidas por el pecador que ignora que ha pecado contra Dios, y que ignora la gravedad de su pecado, que ignora la ira de Dios contra el pecador, que ignora la justicia de Dios, y del castigo que merece el pecador.

El pecador que entiende y reconoce que ha pecado contra Dios, y que ve la gravedad de su pecado y que entiende que es merecedor de la ira de Dios y de su juicio y castigo, estará en posibilidad de apreciar y valorar la misericordia de Dios, y la salvación que Dios ofrece por gracia (gratis) al pecador.

Pero, aún y cuando el pecador es merecedor de la ira de Dios y de su castigo justo, aún así, Dios en su misericordia y amor, aún cuando el pecador no merece el amor de Dios, y aún y cuando el pecador nunca podría hacer nada para hacerse merecedor al amor de Dios ni hacer nada para merecer el camino de salvación que ofrece Dios, aún así Dios demostró su misericordia ante los pecadores, al hacer disponible para ellos una posibilidad de salvarse de la ira de Dios y de su castigo justo.

Dios amó al mundo, a todo ser humano de tal forma que puso a disposición de toda la humanidad una salvación del merecido castigo que les corresponde por sus pecados, esta salvación la puso a través de Jesús el Cristo.

Jesús el Cristo puso su vida como sustituto del pecador, para recibir la ira de Dios, para aplacar la ira de Dios contra el pecador (esto es la propiciación) y así reconciliarnos con Dios, Jesús puso su vida para recibir la muerte que le corresponde al pecador.

Pero esta posibilidad de salvarse de la ira y castigo de Dios, aún y cuando Dios la puso disponible para todo ser humano, sólo funciona y es efectiva para el que cree en Jesús el Hijo de Dios, (Dios hecho carne y hueso), y pone su fe en él.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3 : 16

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”   Romanos 5 : 8 – 10

Aaaa